
Vuelvo a casa con la sensación de que la partida se acabó hace tiempo... con la certeza de que los demás abandonaron la sala y me dejaron jugando sola... Supongo que enseñé mis cartas demasiado rápido, y a quien no debía... Así que ahora diré burro, menos diez, cambio a espadas... pero nadie lo escuchará. Y aún así, me quedo aquí sentada, esperando a que vuelvan... o a que venga alguien para jugar de nuevo. Y espero... y se me enfría el café. ... no me gusta el café frío ...
Y los corazones de hielo están empezando a gotear...
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