Escupiendo palabras

No me importa lo que pienses, lo que digas, lo que hagas porque todo me da igual...

Saturday, April 26, 2008

Afuera estan ardiendo las calles de este tiempo...


Muchas canciones, muchos poemas, muchas letras escritas acompañando, acariciando... mirando con pena a la nostalgia. Esta es una semana de nostalgias.Nostalgia de calles y adoquines viejos, de verjas y de besos cruzados. Nostalgia de abrazos, de páginas de periódicos mojados. De te-acompaño-a-casa. Búsquedas etílicas y llamadas sin responder.De llamadas desde conciertos. De fachadas, de fragmentos, de farolas de luz naranja.De cubos iluminados. Y de Jazz. Y de madrugadas de vértigo, en las que amanece demasiado temprano. De lágrimas y de risas, y de acantilados llenos de luces.Hoy, como siempre, lamento ir perdiendo imágenes sin ningún criterio. Pero agradezco guardar otras tantas. Llegué a pensar que coleccionaba recuerdos. Que pasabáis página olvidando más que yo.de pronto, polaróid y momento congelado presente-pasado. Un billete gratis e inesperado a casi diez años atrás. Y ahí estaban nuestras cartas, amigo, y dos besos mal dados en cualquier esquina.Pero nos gustaba la música. Y las esquinas de las calles. Y las motos. Luego nos gustaron más las escaleras. Llegó el tiempo de los asientos traseros... Y por fin, los parques, los cafés, las avenidas, los castillos, las murallas, las habitaciones, las camas con luz, sin luz... las velas, las fotos (gracias)Qué maldito es el tiempo que te arranca recuerdos.Si volviera a nacer... siempre llevaría una libreta conmigo...Hoy me doy cuenta de que Estamos abriendo etapas con sonrisas y lágrimas. Ahora, sin pararse demasiado a darles respaldo y explicación, dejamos que salgan sin medida sintiendo muy fuerte. El bagage empieza a acariciarnos la nuca suave, para que le sonriamos de vez en cuando. Todo lo que ha pasado en dos décadas y media sabe lejos pero huele bien. A mar, arena, aeropuertos, hojas de examen, hemerotecas, polvo, cambio de color en las paredes, atentados, altercados, amigos. Y ellos, que se empeñan en seguir allí, como parte de todo lo que llevamos de viaje cada día en el metro. Como las letras en cuadernos blancos. Como las gotas que quedan aún de mi perfume favorito en distintos frascos...Gracias por las palabras, los abrazos, las sonrisas, las tardes, las noches, la risa, el sexo sucio, las olas negras, los árboles y las borracheras... y las noches en vela.Gracias a todas las ventanas y a todas las puertas, por ser capaces de acompasarse para regalarme música.Y a las páginas blancas, por tumbarse bajo mis manos para dejarse contar.

Wednesday, April 09, 2008

Segundos, instantes...

Muchas canciones, muchos poemas, muchas letras escritas acompañando, acariciando... mirando con pena a la nostalgia.Esta es una semana de nostalgias.
Nostalgia de bonobuses con besos.Nostalgia de calles y adoquines viejos. Y de verjas y de besos cruzados.Nostalgia de abrazos, de páginas de periódicos mojados. De te-acompaño-a-casa.De sábanas...
De bancos sin alergias al polen ni al pino, con cables de alta tensión pero son carretera. Con flores blancas y canales de agua. Madrugadas de radio. Búsquedas etílicas y llamadas sin responder.De llamadas desde conciertos. De fachadas, de fragmentos, de farolas de luz naranja.
De madrugadas con tres coches aparcados en línea en la misma calle. De cubos iluminados. Y de Jazz. Y de madrugadas de vértigo, en las que amanece demasiado temprano. De lágrimas y de risas, y de acantilados llenos de luces.
Hoy, como siempre, lamento ir perdiendo imágenes sin ningún criterio. Pero agradezco guardar otras tantas. Llegué a pensar que coleccionaba recuerdos. Que pasabáis página olvidando más que yo.Y de pronto, polaróid y momento congelado presente-pasado. Un billete gratis e inesperado a casi diez años atrás.
Y ahí estaban nuestras cartas, amigo, y dos besos mal dados en cualquier esquina.Pero nos gustaba la música. Y las esquinas de las calles. Y las motos. Luego nos gustaron más las escaleras. Llegó el tiempo de los asientos traseros. De los barcos trastévere.
Y por fin, los parques, los cafés, las avenidas, los castillos, las murallas, las habitaciones, las camas con luz, sin luz... las velas, las fotos (gracias)Qué maldito es el tiempo que te arranca recuerdos.Si volviera a nacer... siempre llevaría una libreta conmigo.La pereza es prima hermana de la nostalgia.Pero la nostalgia es tan azul, tan rosa... tan bonita.Como la aurora boreal que nunca vi.O como el avión del que conseguí salir.
Gracias a todas las ventanas y a todas las puertas, por ser capaces de acompasarse para regalarme música.Y a las páginas blancas, por tumbarse bajo mis manos para dejarse contar...

Tuesday, April 08, 2008

Sueños...


Ultimamente se me caen recuerdos por la calle, trozos de sueños que ni siquiera sé si son míos. La gente me mira extrañada, se apresura a recogerlos y me los devuelve, pero yo no sé qué hacer con ellos. Desde hace unos días mis sueños se sueñan solos, se mezclan con algunos recuerdos y me confunden. Me asustan, pero sobre todo me confunden. Ya no cuentan conmigo, han desarrollado vida propia. Además he empezado a recordar cosas que no me han pasado a mí, y también me he despertado en mitad de la noche soñando sueños de otros. Recuerdo sueños míos como si los hubiera vivido y hasta pienso que posible que esté soñando mi propia vida. En medio de toda esta confusión me acuesto por las noches con el deseo de encontrarte en uno de mis sueños. A lo mejor, si te abrazo muy fuerte me despierto contigo

Sunday, March 30, 2008

Virutas...


Probablemente nunca alcanzarás el primer premio, ese punto exacto en que ni siquiera es necesario afilar el lápiz, basta con aplicar el filtro adecuado y dejar que la presencia eterna de la enredadera del abrigo acogedor acalle poco a poco las voces de ahí fuera. El hombre del millón de dólares sólo es capaz de expresar dos sentimientos, y presume de conocerlo todo sobre ti. Sólo apuesta sobre seguro, y alquila espacios vectoriales tratando de encontrar la frase perfecta para sacarte a bailar. No puedes aspirar al título para después amanecer enterrando la corona en la nieve azul. Te acostumbras a pensar que lo tienes Todo, sentirte como si el día y la noche te debieran algo; pero sólo cuando sientes el sabor a sal en los labios descubres que en realidad no has dejado de ser la niña que se asustaba de las tormentas y creía en el poder de un exorcismo con forma de abrazos. Corréis las cortinas y os buscáis en los márgenes en blanco, en las notas al pie que nadie se detiene a leer. Y recibir una llamada telefónica, aunque no haya ninguna novedad, simplemente para decir hola, estoy aquí, sigo cerca, no te imaginas cuánto me apetece. Entonces Todo se diluye y sólo quedan unos pocos centímetros de piel caliente. Las palabras no son más que virutas, ideas sueltas, intentos vanos de atrapar un fuego fatuo; pero intentan crecer y acercarse un poco a la textura correcta, a la forma concreta de mirar tus ojos de cerca. Tienen vocación de pasaporte sin páginas, y suenan exactamente igual que nuestros pasos acompasados sobre las aceras mojadas.

Sunday, February 24, 2008

Olvidar para siempre el reloj, caminando hacia al atardecer, como un niño jugando otra vez...


El otro día hablaba de las drogas duras y sus efectos, "que deben ser muy placenteros si consiguen enganchar a tanta gente", pensé. Anótese que quién estas lineas subscribe no ha probado droga alguna que no sea alcohol o algo de tabaco, es decir, que estoy limpia chicos :P. En fin, que yo respeto mucho al que hace uso de las drogas para encontrarse mejor, como método de estimulación o sea cual sea el beneficio propio que le saque. Otra cosa es el trapicheo y demás. Evidentemente, para conseguir drogas, y más ilegales, alguien debe distribuirla, y como estamos en el mundo en el que estamos, pues es normal que haya quien saque beneficio del sistema implantado. Vamos, que apruebo que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo, pero como casi todo, el abuso implica ciertos riesgos.Hoy me topé, por 3ª vez en mi vida con "Trainspotting" medio empezada, sí, aquel excelente clásico del cine independiente encabezado por un Ewan MacGregor irreconocible y jovencísimo que da vida a un adolescente Yonki, con unos compañeros macarras, extorsionadores, ladrones y sin escrúpulos al que llama cariñosamente "amiguetes". La peli supone un bombazo en los 90 (en nuestro país no) y se convierte desde entonces en peli cuasi de culto y referencia del cine que tratan las drogas. Que dicho así no supone ninguna novedad, pero lo peculiar de la peli es como trata un tema tan tabú y oscuro como son las drogas con naturalidad y hasta sentido del humor. Se apoya en una narración estupenda, y Voilá, ya tenemos clásico underground independiente. Y para el recuerdo la escena que Mark (Ewan MacGregor) pasa en su cuarto "el mono".Analizo, y "Requiem por un sueño" tiene grandes paralelismos con esta cinta. Ambiente semisuburbial, juego de cámaras para simular los efectos en los estupefacientes, personajes ansiosos de una vida "normal", dinero, sexo, oscuridad, recaidas.. Pero a mí sin embargo, ésta me gusta más. Más claustrofóbica, oscura, impactante y también trata el tema de las drogas en personas mayores, que también existen. ¿Y a qué viene esto? Ah¡ Pues a que en el fondo en ambas películas los protagonistas tienen sus sueños, normales por otra parte (en Trainspotting Mark quiere una televisión, una pisito, una vida como la de todos los ingleses de clase media, y en Requiem por un sueño quieren salir en un concurso de televisión y una tienda de moda), que las drogas les supone un subidón grandísimo y placentero, pero realmente también les ayuda para evadirse de su cruda realidad aunque eso les suponga autodestrucción y entropia. Total, que si las drogas vale para evadirse de la realidad yo me borro por mucha curiosidad que tenga , porque contenta estoy con mi realidad, y a parte no sé que me puede aportar que no pueda hacerlo una charla con mis amigos, deporte, una buena película, la música... Cuestión de probarlo?Lo curioso es que esta noche quizás acabe bebiendo, otra droga, vamos."Después del humor negro, hay que ser valiente y despertar y vivir como vive la gente, hay que ser valiente amigo, tengo que volar..."

Thursday, February 21, 2008

Lucha Interior...


Cada mañana reescribo mi autobiografía, examino los lugares que visito, y me planteo si en el futuro ésto lo recordaré con tal intensidad como para escribirlo.
Y es que, todos, de alguna manera u otra, siempre echamos la vista atrás y buscamos en lo más profundo de la memoria esos acontecimientos que nos marcaron. Luego, acto seguido, buscamos lugares, personas, conversaciones, alguna cita de tal o cual persona, el mejor recuerdo de la infancia, el primer beso… y todas clase de momentos que puedan crear una estructura biográfica.


En la antesala del fin, se acumulan en la mesa-camilla fotos, libros, diapositivas, cuadernos, algún vídeo… Se hace revisión y se plantea volver a los lugares donde una fue feliz. El pueblo de los abuelos, la calle donde nació, el parque donde jugaba de pequeña, la ciudad donde estudió o aquella calle donde se cruzó con esa persona a la que no invitó a tomar un café y todavía ahora se arrepiente de no haberlo hecho.


Los recuerdos son parte inseparable, y tenerlos guardados en papel puede llegar a ser un salvoconducto que alguna vez nos salve y regale una sonrisa cuando el resto de tu memoria no sea más que una mirada gris a ningún lugar.


La autobiografía se escribe a golpe de mirada, aunque en mi caso, lo guarda cada día en pequeñas hojas de libreta roja; recuerdos y textos descriptivos en tres párrafos por semana. Saco a relucir mi necesidad imperiosa de ser humana, ésa que nace en lo profundo del recuerdo y persigue cada día, ansiosa de contar; y llegado el momento leer para arrancarnos a nosotros mismos esa sonrisa que no sabes que significa realmente.


Quizá en las palabras nazcan los recuerdos, o de ellas se instaure la forma que luego juega en nuestra cabeza. O a lo mejor, todo ésto de la autobiografía sea sólo una tontería que se escriba en una mañana con cierto color a nostalgia. Pero quiero pensar, que cuando escribo en esta libreta roída, me estoy encontrando con alguien desconocido, alguien que bien podría ser yo misma..

Mi TemPesTaD....


Después de arduas negociaciones por fin se confirmaaaa!!!


STRAVAGANZZA + BRIGANTIA


Viernes 4 de Abril a las 21:00 horas. Sala Heaven, Cacidedo de Camargo.


12 € anticipada, 15€ taquilla. Ya os informaremos de los puntos de venta.




Wednesday, February 20, 2008

Recámara...


Es evidente que este momento llegaría: ahora estás a punto de caer, y ya no eres tú la que habla sino esa angustia de saber que en cuanto toques el suelo se echarán sobre ti como lobos hambrientos. Te preguntas en qué parte de la película te levantaste dejando el patio de butacas desierto, y qué tienen que ver ellos en este final de la escapada. Al fin y al cabo, sólo se limitan a vivir la vida que dejaste a medias junto a la nevera, la descargan como un revólver contra el suelo, sin saber que hace ya mucho tiempo que te diste la vuelta tapándote los oídos. Ya ni siquiera puedes decírselo a los ojos, tan sólo lo pones por escrito y vas dejando copias en cada buzón que encuentras, siempre amaneciendo en camas ajenas. Hubo una época en la que era divertido poder decidir cada paso que dabas, sentirte un punto más sobre el alambre, iluminada por los focos, pero todo lo bueno se acaba, deja una espina amarga, y lo peor es que nadie te avisa cuando estás perdida, todos reducen la velocidad y esperan para verte rodar. Estás en el punto exacto de no retorno, de entre todas las opciones, lo más inteligente sería lanzar una moneda al aire para elegir de qué lado prefieres desplomarte. De todas formas, yo no le daría demasiada importancia a todo eso; nunca te preocupó cómo quieres ser recordada. Es tu estilo de vida: cuanto más alto subes, más cuchillos te esperan abajo...

Sunday, February 17, 2008

Café Amargo...

Dejó el café pagado por adelantado y se ubicó en el mismo rincón de siempre, rodeado de esos rostros anónimos que suelen visitar a diario el bar a la hora del desayuno. Hojeando el periódico, la página de las esquelas lo plasmaba bien claro, había muerto hace dos días, y hoy se celebraría una última misa en su honor. Sorprendido, pensó que se trataría de un simple error tipográfico, o una de esas perversas coincidencia con las que te obsequia el destino, pero tanto el hecho de que su DNI indicaba que sus propios apellidos eran demasiados peculiares como repetirse en el mismo orden en algún otro ser humano, como el hecho de que los nombres de sus familiares figuraran abajo situados, dejaban, cuanto menos, un atisbo a la duda.

Nervioso, marchó dirección a su pequeño piso situado en las afueras de la ciudad. Quince minutos después se encontraba frente a frente con la puerta. Estaba completamente cerrada, tal y como la dejó esta mañana. Abrió más cuidadosamente de lo normal, como si fuese a molestar a alguien que estuviera durmiendo, dejó las llaves sobre la mesita de la entrada y avanzó por el corredor hacia la sala de estar. La única persona presente en el piso era él mismo y así lo atestiguaba el abrumador silencio reinante en el ambiente. El contestador indicaba que contenía mensajes almacenados. Al pulsar el botón, el aparato comenzó a vomitar mensajes uno tras otro, “Era una gran persona”, “Os dejo mi más sincero pésame”, “Una terrible dolor nos acompaña en estos momentos…”, “sé que son momentos difíciles, si podemos ayudar en algo…”. La mayoría empleaban el pasado como manera de referirse a los hechos.

Convulso, trató de apoyarse en el sofá para asimilar lo ocurrido, pues casi no podía sustentarse y mantener el equilibrio. Entonces, desde ahí, y como guiado por un misterioso sexto sentido, comenzó a fijarse en las fotos situadas en una de las mesas más cercanas al sofá. En una de ella, su mujer e hijos posaban sonrientes, y él apenas conseguía esbozar un gesto amable. Había sucumbido a una vida ordenada bajo los parámetros que su educación familiar y social le inculcaron. Al lado, otra foto reflejaba su infancia, jugaba con su hermano en la arena de una playa cercana. Era una instantánea feliz, en blanco y negro, de otros tiempos. “Quizás sea cierto, aunque parezca increíble, quizás esté muerto. Muerto en vida, como los zombies. Quizás, esta no sea más que mi última oportunidad de cambiar, de volver a sonreír como en esa foto. Quizás el destino haya querido regalarme esta última oportunidad”.

Entonces, presuroso, desempolvó una de sus viejas maletas, la extendió sobre la cama y comenzó a introducir toda clase de ropa en su interior. Acto seguido, acumuló todo el dinero en metálico que tenía disponible y lo guardó en su cartera, junto a los documentos personales. No tardó en asearse, pues tan solo le ocupó unos instantes. Cogió la maleta y la cargó sobre sus hombros. Antes de salir por la puerta, echó la vista atrás. De un golpe de vista despidió a todos y cada uno de sus recuerdos. Ya no se preocuparía por facturas, dinero ni continuas peleas conyugales, no vería más a los jefes y ni siquiera volvería al mismo bar. Empezaba un nuevo proyecto, una nueva ilusión, una nueva vida. “Realmente no he muerto, he vuelto a nacer”, se dijo al cerrar la puerta.

Saturday, February 16, 2008

Esplendor en la hierba

Acabo de ver "Esplendor en la hierba", la famosa película de Elia Kazan. Y bueno, tal y como esperaba, resultó ser una grandísima película, salvando algunas escenas rodadas de forma confusa o con una sobreactuación típica de la época, se sustenta en unas actuaciones soberbias, un ambiente entrañable y una ingenuidad y claridad en sus ideas expuestas que, de alguna manera, embriaga (Al menos, conmigo, lo consiguió). Pero lo cierto, es que detrás de la extraña relación de los personajes principales (sumisión, pasión, simbiosis imperfecta..etc), de los conflictos morales y sociales a los que se enfrentan, de las desavenencias entre padres e hijos, se esconde una reflexión, a mi humilde entender, más de fondo. El paso del tiempo, de la oportunidad perdida o del "momento" que ya nunca volverá. Y es ahí dónde me toca la fibra sensible. Porque... ¿Cuántas veces creemos que hemos perdido el tren que nos lleva a realizar el viaje que siempre deseamos? ¿Cuánto tiempo debemos o tenemos que luchar por conseguir llegar a la hora a la parada indicada? Lo que me parece terriblemente indignante pero al mismo tiempo realista y, por qué no, bello, es cómo los personajes se adecuan como buenamente pueden a sus nuevos roles resultados de las circunstancias que dicta el destino, renunciando con ello a sus anhelos y sus sueños. Como aceptan la realidad como algo cambiante, etéreo y amorfo, como dejan escapar sus sueños de adolescencia, que se van difuminando al final con tan poquísima trascendencia, que ya digo, me llega a fastidiar. En mi película imaginada, él, o ella, resisten las dificultades que surgen del seno familiar, de la enfermedad (morir de amor, que hermoso y que cruel) y en definitiva, del destino, para terminar diciendo, no a lo bajini, sino a pecho descubierto, cuánto y de qué manera se quieren, por los siglos de los siglos. Amén. Aunque claro, si esto fuera así, no sería "Esplendor en la hierba", sino "El diario de Noa", un tremendo bodrio amoroso muy de moda. Y claro, en el fondo, lo cruel, real y descarnado, es realmente lo que me impresiona, y lo que me hace reflexionar, y el verdadero mérito de esta película. Porque de debates sociales, de normas impuestas y resistencias varias, ya andamos sobrados, y es un terreno manido dónde hemos cabalgado con frecuencia, pero si empatizamos con los protagonistas, quizás nos planteemos nuestros propios sueños, anhelos y fantasías más ocultas, y hasta qué punto lucharíamos contra el mundo con tal de hacer de él lo que nosotros verdaderamente queremos.Y ahí puede resultar que al mirarnos al espejo, nos veamos valientes y ajenos a este rollo, o bien, por el contrario, un poco peripuestos, niños de bien con tupe o peinado de la época, y un sinfín de reproches minando el corazón, exactamente igual que Warren Beatty y Natalia Wood, Deanie y Bud, en el transcurso de esta genial película.Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, que en mi juventud me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.

Wednesday, February 13, 2008

En cada lamento que se hace canción, hay besos que sangran...


Mi diario virtual, este Journal, espacio en Internet, o como queráis llamarlo comenzó a escribirse hace algo más de un año. Después de un tiempo dejé de escribir con regularidad mi vida en estas páginas virtuales que me han acompañado todo este tiempo. Durante este periodo he ido relatando siempre desde mi verdad, lo que significa para mí el universo en el que me he hallado, que es, en definitiva, lo que significa para mí la vida. He relatado mis experiencias, mis quehaceres diarios, mis aventuras y desventuras (y lo que es peor, las de las personas que me rodean), he dejado patente filias y fobias, he criticado, me he autocriticado y he expuesto mi visión del mundo tal y como yo la vivo. Intentando siempre no faltar el respeto a nadie, y sobre todo, intentando no faltármelo a mí misma.



Siempre quise tener un Diario. Lo creé gracias a mi amigo Aleks, que si todo va bien y dejo de ser mala persona veré en breve, y al poco tiempo ya me veía inmersa en ese enganche que te proporciona la soledad con una misma, esos momentos donde el papel en blanco te permite ordenar tus pensamientos y vivencias. Una, siendo proclive al psicoanálisis y a intentar comprender todo lo que le rodea, usaba el diario como herramienta para ordenar mi cabeza. Me servía muchas veces para plasmar todo aquello que se quedaba entre mi cabeza, mi corazón y mi estómago formando un nódulo tan denso que necesitaba por fuerza buscarse una vía de escape. Era algo así como mi visita particular al psicólogo, me confería estabilidad emocional, y eso, en alguien con tremendos altibajos emocionales que van de días a horas, pasando por minutos, es algo así como ofrecer a un enfermo una medicación eficaz. A veces era tremendamente sincera, otras sólo servía para autoengañarme, o para intentar buscar aspectos positivos cuando me veía envuelta en una nebulosa de acontecimientos que nublaban mis deseos, mis anhelos, mis sueños, mis ilusiones. Soy consciente de que no siempre he sido la más sincera del mundo si hablamos de objetividad con respecto a lo vivido, pero sí puedo decir que este diario ha tenido un timón bastante potente durante todo este tiempo, la fuerza de los sentimientos y de mi sentido de la justicia. También, porque no decirlo, mi extremada pasión por escribir, por enfrentarme a un papel en blanco y sacar de él frases e historias que merezcan la pena. Y para terminar, otro de los motivos que me llevaron a escribir era mi decisión de combatir, de alguna manera fiable, mi mala, malísima memoria.



En este tiempo, y gracias en parte a este diario, pero sobre todo gracias a la vida, he podido, por fin, conocerme mejor a mí misma, quizás, incluso más de lo recomendable. Todavía queda trabajo en el camino, pues una no deja nunca de conocerse, pero sí que es verdad que el tiempo me ha hecho comprobar a través de sus acontecimientos facetas de mí que ni siquiera intuía y ha despetado a una Kris diferente. Y hablo de los acontecimientos, porque durante estos meses, a parte de ser los más felices y polifacéticos de mi vida, me han llevado a mil y un lugares diferentes (he viajado como nunca antes), he conocido a grandísimas personas con las que he compartido momentos inolvidables, y he pasado del mundo estudiantil al laboral, he reido, he llorado, he dejado muchas cosas en el camino, he conseguido muchas otras, me he dado cuenta de que a veces al cerrar una puerta, siempre hay otra que se abre. He aprendido a vivir el día a día, a ver el lado positivo de las cosas.


Y después de casi un año sin escribir, de mucho darle vueltas, de plantearme si era o no buena idea el retomar estas páginas o empezar otra etapa nueva, he decidido continuar a partir de aqui, volver de nuevo a escribir en ellas, aunque muchas cosas hayan cambiado respecto a mis textos anteriores todos ellos están cargados de sentimientos, de momentos buenos y malos, y de cosas vividas, asi que... por qué dejarlos que caigan en el olvido?


Los que me conocéis ya sabéis que aunque una de mis pasiones sea escribir historias, textos, relatos, mi dejadez en algunas ocasiones hace que no actualice tan frecuentemente como debería, pero bueno, prometo al menos intentarlo... Asi que... bienvenidos de nuevo a leerme:)

Monday, February 12, 2007

Hay un estado de ánimo en psiquiatría que se conoce como "ilusión del indulto", según el cual el condenado a muerte, en el instante antes de su ejecución, concibe la ilusión de que le indultarán en el último segundo.
Muerte
Sentirla provoca la sensación de una existencia desnuda. La certeza de que no hay vuelta atrás, la sensación de fatalismo resultado de conocer cuál va a ser el desenlace de los acontecimientos. Desconozco el estudio que la psiquiatría hace de los procesos que padece un individuo al sentir la llegada de una muerte inminente. Pero podria ser: shok, ansiedad y apatía. Y tal vez, esto último, sirva de claro mecanismo de defensa para aislarse de la tragedia de la muerte, provocando el adormecimiento de las emociones y el sentimiento de que a uno no le importa ya nunca nada. En ese estado, la realidad se desdibuja, convirtiendose en algo terriblemente abrumador, y todos los esfuerzos y emociones se centran en una tarea básica: la conservación de la vida propia, al menos, hasta el último suspiro.Así, fácilmente se comprende que un estado de tal tensión junto con la constante necesidad de concentrarse en la tarea de estar vivos, fuerza a descender la vida a un nivel primitivo. Una vida primitiva que concentra el esfuerzo de perseverarla, lo que lleva un abandono total de lo que no sirviera para tal propósito, como el sentimentalismo y la sexualidad: todo el esfuerzo se auna para vivir, sobre todo si hay esperanza, aunque sea un infinitesimal resquicio.Y es que toda nuestra vida cambia, al sentir el aliento de Caronte cerca de nosotros. O bien, nos dejamos llevar por el destino y nos convertimos en cadáveres antes de morir, o bien, nos enfrentamos a la muerte a modo de camicace, o de una manera fria y calculadora, con terrible clarividencia. En este sentido, existe la posibilidad de enfrentar el dolor del drama de la muerte, como ya decía Spinoza: "La emoción, que constituye sufrimiento, deja de serlo tan pronto como nos formamos una idea clara y precisa del mismo".Es importante tener esperanzas, sobre todo plantandole cara a la muerte. El hombre se deja vencer, porque no ve ninguna meta futura, porque asiente una mera "existencia provisional" y provoca la pérdida del dominio de la vida. Por ello mismo, es preciso darse cuenta que son en las situaciones excepcionalmente difíciles (como puede ser la de sentir la propia vida amenazada) lo que da al hombre la oportunidad de crecer humanamente más allá de si mismo.Y a veces, enfrentarse a la muerte puede librarnos de ella, como ilustra este cuento de "Muerte en Teherán"
En cierta ocasión, un persa rico y poderoso paseaba por el jardín con uno de sus criados, compungido éste porque acababa de encontrarse con la muerte, que le habia amenazado. Suplicaba a su amo par que le diera el caballo más veloz y así poder apresurarse y llegar a Teherán aquella misma tarde. El amo accedió y el sirviente se alejó al galope. Al regresar a su casa el amo tambien se encontro a la Muerte y le preguntó:
¿Por qué has asustado y aterrorizado a mi criado? -Yo no le he amenazado, sólo mostré mi sorpresa al verle aquí cuando en mis planes estaba encontrarle este noche en Teherán""Quien tiene algo por qué vivir, es capaz de soportar cualquier cómo"
F. Nietzsche.
De nuevo, el dolor y el sufrimiento aparecen como un medio en la búsqueda de la intimidad y un aprendizaje por vivir en un mundo antes o despues efímero a nuestros ojos, pero que no le encontramos la grandiosidad hasta no sentir la amenaza de nuestra existencia....

Wednesday, January 03, 2007

Año nuevo, rallada nueva...

El calendario del 2006 arde en la chimenea. 12 meses que se resisten al fuego, pero que se acaban por quemar. 365 días convertidos en humo que inhalo con fuerza, oxígeno recalentado que trepa por las fosas nasales para calcinar al máximo los malos momentos de este año que se marcha rumbo al pasado. Siento como se agarran a mi piel las llamas del miedo a olvidar mezcladas con el ansia de cambiar, de volver a empezar de cero. Navidades agridulces. El 2007 entra con el pie izquierdo mientras organizo los recuerdos que me quedan de este que se va.
¿Propósitos de año nuevo? En primer lugar, aferrarme a las esperanzas y cargarme de energías positivas, sé que las voy a necesitar. Además, como ya he dicho cientos de veces, quiero cambiar. Pasar de página. Sonreír y parar de alimentar mis absurdas tristezas. Guardar unos cuantos gramos de timidez en el armario y no ponerme tan frecuentemente el antifaz de insensible para salir a la calle. No tirar tantas piedras sobre mi propio tejado, dejar de fingir y de esconderme del mundo. Preocuparme menos del “qué dirán” y tener menos remordimientos de ser como soy. No sentirme como una mierda tan a menudo. Buscar mi autoestima en el fondo del mar (aunque este punto no sé si debería considerarlo una tarea imposible). Ser un poquito menos borde. Y por último, afrontar mi vida de cara al viento y seguir persiguiendo mis sueños. ¡Feliz 2007...!

Wednesday, December 27, 2006

Lágrimas de plástico azul que se pierden entre las olas..

Tristeza comprimida, esta vez con razón de ser. Semana de malas noticias acompañadas de atardeceres de magia difusa. Atardeceres que ya no me apetece ver sola.
Intento mirarme de lejos. Mi mundo gira al revés, no sé quién le ha cambiado el sentido. Observo atentamente. No encajo en mi vida… en la vida. O quizás es que no quiero encajar.Dicen que nací cabreada con el mundo. Hoy no estoy enfadada, solamente aturdida. Y triste. *Me cuesta entender por qué hay gente que me ve como una persona alegre y divertida, y sin embargo hay otras personas que creen que llevo la tristeza incrustada en los ojos. Opiniones cercanas que se contradicen.
Me voy a dormir, con las ansias de volar y desaparecer guardadas bajo la almohada.
“Hay noches estrelladas y días que se estrellan contra el suelo”.

Monday, December 25, 2006

Silencios...

"Existen muchas clases de silencios y cada uno de ellos significa algo distinto. Existe el silencio que acompaña la mañana en un bosque, diferente el silencio de una ciudad dormida. Existe el silencio después de un aguacero, y no es el mismo. Existe el silencio de la soledad, el silencio del miedo, el silencio de la duda. Existe un cierto silencio que puede emanar de un objeto sin vida, como una silla usada, o un piano con las teclas polvorientas, o cualquier cosa que haya correspondido a la necesidad de un hombre, ya sea por placer o por trabajo. Esta clase de silencio puede hablar. Su voz puede ser melancólica, pero no siempre es así; porque es posible que la silla la haya dejado un niño entre risas o las últimas notas de un piano fueran estridentes y alegres. Cualquiera que sea el modo o la circunsancia, la esencia de su cualidad puede persistir en el silencio posterior. Es un eco sin sonido." [Al oeste con la noche, Beryl Markham]El silencio de los sueños, este es el eco sin sonido que habita en mi mente.

Ni siquiera tengo ganas de gastar el tiempo en llorar...

Preludio de Bach. Tres voces que se persiguen entre sostenidos y bemoles. Fusas corriendo detrás de corcheras, blancas y negras enlazadas que aguantan el esqueleto del pentagrama. Metrónomo de lluvia. Silencios cortos, tiempos débiles para respirar.
Hoy te he vuelto a mirar. Desde lejos.
Cresciendo en la primera voz que culmina con el timbre agudo de un do. La mano izquierda sigue ahí abajo, en clave de fa. Tres octavas más arriba, tambalea el dedo meñique de la derecha durante una milésima de segundo, y resbala con inseguridad al si. Cae al la, luego al sol. Cogen velocidad las notas al deslizarse por la escalera buscando la gravedad. Más rápido, cada vez más… hasta que un sostenido de repente frena toda la intensidad.
He vuelto a verte algo especial, como cuando te miraba sin reconocerte.Se me encogen los pulmones, me cuesta respirar. Hace tres días llegué a decir que te odiaba.
Respiran los dedos, y poco a poco, empiezan a subir sigilosamente escalones de dos en dos. Diminuendo. Combinación de armónicos, ligeros agudos, graves ligados… Las corcheras se dilatan, han perdido el tiempo en el anterior compás.
Han sido unos pocos segundos, pero se ha parado el mundo. Sin darme cuenta he dejado de escuchar. La ansiedad no me dejaba hablar, no podía dejar de mirarte. Silencio estridente rebotando en mis oídos.
Se les acaba la voz a las teclas, pero aún se dejan tocar. Suaves sonidos, todos iguales, sin acentuar. Ritardando a cada nota… Do menor, acorde final.
No quiero sentir nada por ti.
Centrar la concentración en las teclas, en las respiraciones, los fortes y los pianos. Sentir como se desprende melodía de las manos. Dejarse llevar, y dejar de pensar. ¿Qué se siente?
Cierro los ojos. Cojo aire, y lo suelto lentamente por la nariz. Cuento hasta tres. Se me abren los párpados y empiezo a andar. Piso sin querer tu sombra. Sonrío mientras empiezo a cantar. El mundo gira, no me había dado cuenta, ya no estás.
*Nunca he podido imaginarme la vida sin música… Se me hace imposible...

Saturday, December 23, 2006

Sin respuestas...


Este silencio no es ausencia de mí, no es que me haya ido por la puerta de atrás del camerino aprovechando que no miraba nadie. No son las horas sin dormir, ni las esquinas de las calles de este ningún_lugar que se me han llevado demasiado lejos. No me ha malherido de nuevo la memoria ni me he desangrado de desgana hasta morir. No es el grito ausente de la víscera que se revuelve sin aire para respirar, ni el roce de la punta de unos dedos más allá de donde adornan las costillas.
Es sólo el otoño. Que me ha dispersado con el viento y la caída de las hojas hacia el paisaje invernal. Sólo el otoño, que alimenta mis semillas en el suelo. Que se lleva con el frío tantas cosas tras la lluvia en el cristal.
Sólo el otoño que, desnudo y gris, me atrapa hacia un invierno desnudo y sin abrigo.

Friday, December 22, 2006

Quizá hace un mes...

… Y ya podrían desangrarse en mis oídos las canciones, y hacerme sangrar con música y palabras que todo daba igual, de todos es de sobra conocido que cuando uno muere no le sangran ni los cortes ni los golpes que le puedan dar.
Así arrastré mis pies por el camino el día en que dejé olvidada en el armario la sonrisa para mis pestañas, y aquella lámpara de alcohol que hiciera recordar que existe un fuego que buscar cuando en por la punta de los dedos ya no viajan más que sombras.
Fueron tantas las vidas que perdí, tantas las manos que buscaban arrancarme de mi propia historia que aprendí el instinto de esquivar aquellas voces que gritaban que dejase de correr por las cuchillas del silencio, que me arrancaban a tirones de la oscuridad, y susurraban tenuemente que me estaba enmoheciendo en la memoria.
Hoy, en este pecho vacío, las heridas ya no sangran.
Y al fondo del pasillo una luz, quizá el reflejo de mí misma sonriendo desde el otro lado de la vida, invita a abandonar este pasillo de cristal y pies descalzos, este horror personal, este cajón desastre de puñales con un nombre, esta maldita ingenuidad, y grita:
Llega la primavera de tu nombre. ¡Sal!

Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas...

Días vacíos y paseos bajo la lluvia durante una hora y media.Y una canción.Una sola canción que ha conseguido sacarme de este duermevelas sin sentido...

SINCE I TOLD YOU IT'S OVER, Stereophonics.

Black and blue from the wind and the rain
Said I'm sorry for the lies and the pain
I never ever meant to make you cry
If I could take you back, you know, I would,
I wanna burn up and die
So take a look at me now
Since I told you it's over
You got a hole in your heart
I'll find a four leaf clover
You can't tell me this now
This far down the line
That you're never, ever gonna get over me
You've seen a cross, it's a cross I bear
You're drinking, hard up, living without a hope or a care
You're making do to please, see what makes you smile
You're not around for long, you gotta see what's gonna move your
life right along
So take a look at me now
Since I told you it's over
You got a hole in your heart
I'll find a four leaf clover
You can't tell me this now
This far down the line
That you're never, ever gonna get over me
I'm lost
I'm cold
I'm getting old
My head is filled with lies I told
I've been down
I've been around
But I've fallen on my own two feet
And I've left you out to drown
I never meant for that
I look around, sometimes I stare
I think back now and then, I hope you know I care
I walked away that day, trying to treat you right
But you were on your track, it was me turning back, I left you
freezing outside
So take a look at me now
Since I told you it's over
You got a hole in your heart
I'll find a four leaf clover
You can't tell me this now
This far down the line
That you're never, ever gonna get over me
Never get over me
Never get over me
But you were on your track, it was me turning back, I left you
freezing outside
So take a look at me now
Since I told you it's over
You got a hole in your heart
I'll find a four leaf clover
You can't tell me this now
This far down the line [to fade]


(Gracias...)

Thursday, December 21, 2006

l'amour...

Aún en estos tiempos modernos y superficiales me atrevo a decir que Creo en el amor.Creo en el amor como forma de salvación y a la vez como el crimen perfecto. Asesinato y suicidio a la vez, pues creo en el amor entre dos personas, dañándose eternamente.Desecho todas las dulces teorías sobre el amor dulce. Teorías idealizadas que dicen que nunca harás daño a una persona que quieres. Reniego del amor perfecto pero creoCreo en el amor por encima de todas las cosas que se le puedan echar encima. Creo en el amor por encima de los celos, de las mentiras, de los engaños, del dolor.Creo en la traición. Creo en la traición y en los errores y creo en sus ventajas a largo plazo.Creo en las pausas largas. En dejar pasar los años, en modo de espera. Y creo que a la vuelta, a la vuelta está el amor, sentado sobre todas las cosas, esperando y expectante.
Creo en el amor que no compensa...

La vida empieza hoy, ya veremos que pasa mañana...


Construíste un mundo a mi medida, de color naranja, con olor a vainilla y sabor a leche. A cada paso llenabas mi vida de arena y agua de mar. Te tejí los ojos con besos mientras recorrias mi piel estudiándola cada vez como si fuese la primera. Llegaste a conocerme más que nadie, incluso más que yo misma y me asusté, me entró un ataque de pánico y me rendí, nos rendimos y aun nos faltaban algunos asaltos para terminar la vida. Necesito volver a enamorarme de otro pirata con nave-burbuja porque ya no puedes ver mi luz y dime, qué es un faro sin barcos a los que querer?

Wednesday, December 20, 2006

Estrellitas del Rock and roll

Se despertó con la boca pastosa y una gloriosa resaca. Su primer pensamiento fue que necesitaba otra raya de coca, pero lo desechó. Miró lentamente a su alrededor, tratando de contener las náuseas.Estaba en una cama enorme, con sábanas de seda. A su lado había un cuerpo femenino desnudo, que dormía a pierna suelta. Era una rubia artificial preciosa, o al menos lo había sido antes de que se le corriese el maquillaje y manchase la almohada con él. Caderas bien torneadas, cintura estrecha, pecho levantado con implantes de silicona, pubis bien depilado. Se había pasado la adolescencia soñando con mujeres como aquella.Fuera de la cama, la habitación era lujosa, pero necesitaba una buena limpieza. La alfombra de imitación de leopardo se había empapado con la botella de bourbon que yacía volcada sobre ella. El olor a whisky amenazó de nuevo la estabilidad de su estómago, pero logró contenerse.Trató de recordar la noche anterior.
Su memoria estaba compuesta de pequeños fragmentos de imágenes disueltos en drogas y alcohol. Habían dado un concierto que había salido genial. Habían bebido y fumado hasta reventar. Después, fiesta privada en el hotel. De algún modo aquella rubia había llegado a su cama. Escrutó el suelo en busca de cadáveres de preservativo, pero no encontró ninguno. En cualquier caso, no estaba de humor para preocuparse en esos momentos.Se levantó y caminó tambaleándose hacia el cuarto de baño. Había restos de vómito en el lavabo. Miró su cara en el espejo, y por más que se repitió, como siempre que veía su reflejo, que era un triunfador, no acabó de creérselo. De repente, una corriente de odio que había estado gestándose durante años lo arrolló.Odió aquel maldito hotel de lujo que podía pagarse. Aquella rubia de bote, similar a otro cientos de chicas que se habían acostado con él. No podía recordar el nombre de esta, ni de ninguna de las otras. No significaban nada, eran sólo cuerpos. Adornos, símbolos de su fama, como su rólex de oro o su ferrari. Ninguna de aquellas chicas lo amaba. No se acostaban con él, sino con el personaje que representaba en los escenarios. Se follaban su éxito, no a él. Si fuese un don nadie, ninguna de aquellas bellezas siliconadas se le hubiese acercado siquiera.
Odió los conciertos, a los fans, a los demás integrantes del grupo, los flamantes instrumentos, a su mánager, sus contratos millonarios, esas canciones comerciales que no sentía como suyas y que no hacían más que sonar en todas las emisoras de radio. Se sintió sucio, vacío, carente de sentido. No amaba nada de lo que hacía. Daría lo que fuese por volver a aquellos tiempos inciertos en los que soñaba con ser estrella del rock.Se dijo que todo estaba en su mano. Salió de cuarto de baño a trompicones, arrastrado por su resolución.
Dio una patada a la botella de la alfombra y llamó a su agente financiero. En su contestador dejó dicho que donase todos sus fondos a obras de caridad y que se buscase un nuevo empleo. Supuso que se lo tomaría como una broma, pero no le importó. Se vistió, cogió el poco dinero que encontró en el cajón, y se echó al hombro su vieja guitarra acústica, esa que siempre llevaba a las giras porque le traía buena suerte.Mientras salía del hotel, nadie lo reconoció. Atrás había quedado todo: su grupo, sus tarjetas de crédito, su teléfono móvil, él mismo. Cuando salió a la calle camino de cualquier parte miró hacia arriba, el sol le dió en la cara, y sonrió...
En resumen, a veces es triste ser una estrellita del rock... muchos por desgracia, no se dan cuenta de lo que tienen, hasta que lo pierden... por suerte, aún existe gente que lucha por el rock sin dejarse eclipsar por la fama y se mantienen tan auténticos como siempre:)

Botelleo...

Las medidas contra el botelleo siguen endureciéndose en Santander. Y sí, digo botelleo, porqué así me lo aprendí yo cuando empecé a beber en la calle, y siempre me ha parecido una palabra mucho más lógica para definirlo que "botellón". Yo soy de ciencias, pero mientras que botelleo suena claramente a una acción que se realiza con botellas, botellón es, obviamente, una botella grande.
Consideraciones semánticas aparte, no entiendo por qué de repente se ha convertido en un fenómeno tan mediático. ¿Es que nunca antes en la historia se había bebido en la calle? Porque cuando yo empecé no salíamos por la tele. Y la policía venía sólo si se quejaba algún vecino del ruido que hacíamos. Y no había multas. Y si yo me pedía una cerveza en un bar y me apetecía ir a otro sin acabármela, la podía llevar por la calle sin problemas.
El botelleo, al contrario de lo que los medios nos venden, es mucho más una práctica social que simplemente emborracharse en la calle y hacer el gamberro. Todo esto lo explica muy bien el señor Psicobyte en su artículo. Que bajen los precios de las copas en los bares. Y que bajen también la música, para que se pueda hablar. Mientras siga siendo más barato e interesante beber en la calle, ya pueden venir los geos a intentar detener a la gente, que lo piensan seguir haciendo.
Respecto a las normas en Santander, se ha prohibido vender alcohol a partir de las 10 de la noche (todos los chinos a arruinarse, qué le vamos a hacer) y se ha aumentado la vigilancia en las zonas de tascas. Y a los jóvenes, ¿qué se nos ocurre para demostrar que el botelleo es un práctica que, bien hecha, no tiene por qué molestar o que generar más basura que cualquier otra? Pues organizar macro-botellones por toda España y hacer el vándalo en ellos. Así somos las generaciones educadas por la tele y los videojuegos.
Y sí, sé que siempre hablo de las cosas cuando ya hace tiempo que han pasado, pero es que sostengo que las cosas se ven mejor con perspectiva. ¡Y feliz navidad!

Derritiéndome sobre el teclado...

Cada día más vieja. En momentos de silencio, rememoro todo lo que he perdido, como si ya no me quedase nada que vivir. Parada al final de mí misma, que decía Sabina. Expongo, cuidadosamente, todos mis miedos sobre la mesa. Los miro. Los acuno. Los mimo, y los vuelvo a colocar con sumo cuidado en el lugar que les corresponde en mi corazón. Tal vez se me esté envenenando el alma de tanto pensar.No puedo hacer mucho más. Las hojas que debería estudiar crecen día a día, al mismo ritmo que mi sentimiento de culpabilidad por no estar haciendo lo que puedo. Una manto de desesperanza cubre mis apuntes, sepultando cualquier esperanza de beca.
Poco a poco, el alcohol se va convirtiendo en una forma de vida. La juerga deja de ser un fin para convertirse en un medio. Una rutina necesaria, como ducharse o desayunar. Debo haber perdido mi entusiasmo. Salgo siempre a un desfile de caras aprendidas de memoria, a revivir las mismas conversaciones de siempre, conversaciones de palabras gastadas que dejan un regusto a rancio entre los dientes. No quiero volver a decir "¿como va eso?" nunca más.Pero sigo saliendo. Sigo viéndole a el, y a el, y a el. Y a cada paso vuelvo a pensar lo que he perdido, mientras la esperanza de recuperarlo no termina de morir, pero tampoco hace nada por convertirse en realidad. Debería olvidarme, pero tampoco serviría de nada. No tengo nada ahí delante a lo que mirar. Añorar el pasado es mejor que sentirse vacía. Supongo.Intento escribir algo que valga la pena, algo que pueda releer después y sentirme orgullosa. Pero no lo consigo, desde hace demasiado ya.
Cada vez que apoyo mis dedos en el teclado vuelve a salirme esta mierda de autocompasión. Lo único bueno de autocompadecerse es que ya no necesitas la compasión de nadie, lo cual siempre es un alivio. Siempre he odiado dar lástima. Por eso me disfrazo ante la gente y me desnudo ante el teclado.Las dos versiones son falsas. Ni estoy tan bien como digo, ni tan mal como escribo. Pero de alguna manera tengo que compensar todas esas sonrisas que me grapo en la cara y de las que mi corazón nada quiere saber.

El cristal con el que miro...


Por norma general, tiendo a ver mi vida como un enorme pozo de mierda en el que haga lo que haga todo se acaba jodiendo. Supongo que esta manera de entender el mundo me ayuda de alguna forma, aunque aún no entiendo exactamente cómo.Otras veces, sin embargo, me doy cuenta de lo tremendamente sencillo que es todo. Que siempre me preocupo por las cosas que menos importan, y dejo de lado las que verdaderamente valen la pena. Que sólo hay una persona cuya opinión debería interesarme, y soy yo misma. Lo que piensen, digan o hagan los demás es enteramente problema suyo. Y que las cosas sólo valen la pena si lo hacen a una crecer o sentirse mejor consigo misma.

Tuesday, December 19, 2006

Filosofía barata...

Siempre me ha dado pánico tomar decisiones. Supongo que esto tiene mucho que ver con mi visceral miedo a equivocarme, entre otras cosas. Por eso cuando me preguntan sobre qué prefiero hacer o a dónde me gustaría ir, a no ser que lo tenga muy claro, digo "me da igual" para salir del paso. Y lo peor es que realmente me autoconvenzo de que no me importa, cuando un análisis un poco más profundo desvela que, obviamente, una de los opciones me gustaba más que la otra.
El asunto es que, si es otro quien elige, siempre se le puede echar la culpa si las cosas salen mal. Con las elecciones importantes respecto a mi vida hago más o menos lo mismo: siempre retraso todo lo posible el momento de tomar la decisión, sobre todo si sé que una vez que elija ya no habrá vuelta atrás. Normalmente, espero hasta que sólo una de las opciones es posible, y entonces la tomo fingiéndome resignada. Así, si las cosas salen mal, siempre podré culpar a mi mala suerte.Y es que es muy triste ser un cobarde, pero también muy sencillo. Recuerdo que Homer Simpson (uno de mis pensadores favoritos) dijo, en relación a un examen para el que no había estudiado: "Me he pasado toda la noche madurando un plan. Durante el examen me esconderé debajo de los abrigos y confiaré en que, de algún modo, todo se solucione". Es increíble la cantidad de personas que, a menor escala, también actuamos así. La vieja técnica del avestruz.
Y este último párrafo debería ser una moraleja del estilo " y una declaración de buenas intenciones como ""lo importante es tomar nuestras propias decisiones, porque aunque nos equivoquemos, podremos aprender de ello, etcétera! a partir de hoy, prometo coger a la vida por las orejas, nadar contra corriente y perseguir mis sueños hasta que bla bla bla". Pero en el fondo, es muy posible que no sea capaz de cumplir mis propias promesas conmigo misma, así que mejor no me hago ninguna. Si consigo convertirme en una valiente, os lo haré saber.

Monday, December 18, 2006

aprufff...



histeria:


1.- enfermedad nerviosa, crónica, más frecuente en la mujer que en el hombre, caracterizada por gran variedad de síntomas, principalmente funcionales, y a veces por ataques convulsivos

2.- estado pasajero de excitación nerviosa producido a consecuencia de una situación anómala

Tuesday, December 12, 2006

Solo al final del corredor miro las fotos que retrataron mi alma...

Tenía miedo a enfrentarme a esta misma pantalla tras este puente, a ese "folio en blanco" imaginario que se ha convertido la pantalla del ordenador cada vez que empiezo a redactar sobre lo que me acontece.
Recuerdo que hace años, cuando más insegura me sentía y mi ente vagaba sin rumbo esperando encontrar alguna señal que diera sentido a todo esto, apareció con más fuerza en mi vida la figura de Leo. Él, es un chaval que vive de la música, del reducido círculo de amistades que se pueden formar y mantener diariamente girando en torno a esas experiencias. Su ámbito vital es tremendamente limitado, ya que tan solo se presta a cuanto allí acontece, es extremadamente abierto, celoso de su intimidad y en ocasiones asocial, sin embargo, su sabiduría resulta casi ilimitada. Gustaba de analizar el porqué de las cosas, las relaciones entre personas, disfrutaba comprendiendo al "otro" y tratando de desgranar que nos impulsa a actuar como lo hacemos. A fuerza de ver pasar personas tan y tan dispares, Leo ya casi comprendía y clasificaba como éramos, o como podríamos llegar a ser, el resto de los mortales. De su obsesión casi enfermiza nació también un gran sentido de responsabilidad, de ayudar a quién lo necesita y una capacidad de ejercer crítica y autocrítica con el fin de hacer a todos una convivencia más fácil.
Con todas sus fobias, su nula capacidad para aceptar otras realidades, su exigencia límite o su más que dudosa "Fe ciega" en ciertas personas, acabé aceptando y admirando lo mejor de él, y a ciencia cierta puedo decir, que con el tiempo me alegran mucho los años estando juntos. Recuerdo, que cuando mi carácter impulsivo y visceral se manifestaba, él me proporcionaba tila relajante en forma de sabios consejos, cuando la impaciencia me invadía eran sus palabras las que hacían llevadera la espera. Y así, en lo personal, cuando me lamentaba de cuanto me había tocado pasar ese año, me convencía de que no era para tanto, de que seguro, llegarían buenas nuevas y atardeceres compartidos, cuando mi ego se revolcaba por cualquier ciénaga, él me recordaba lo mucho que valía (joder, me enseñó a quereme como nunca me había querido a mí misma) y cuando era capaz de volar creyéndome Superwoman, él me recordaba que de Superwoman nada, y que más me valía no perder la humildad que nos debería caracterizar a todos.
Pasado el tiempo, y sufriendo el lógico distanciamiento consecuencia de nuestros propios y diferentes intereses, empecé a sustituir a Leo por una conciencia interna muy a su estilo. Y así, cuando trato con alguien y me siento superior, me repito a mí misma que nos ayudamos para comer por el mismo número de manos, respiramos por una sola nariz y miramos, lloramos y nos emocionamos con el mismo número de ojos. Del mismo modo, cuando me siento una mierda suelo decirme que cuando quise tuve valor para enfrentarme a todo, y a veces, solo a veces, salí airosa de la confrontación y miré al mundo poderosa y reconfortada conmigo misma.

No han sido, ni son, mis mejores días, ni mucho menos (en esta ocasión lo guardo para mí, disculpad). Por eso, cuando me veo débil, tremendamente insegura o con el alma desencantada, vuelvo a apelar a esa conciencia que me forjé dentro, heredada de mi buen amigo, que me dice que no me asuste, que no me queje como Calamaro de que no me pregunten si "sufro, si lloro o si tengo una pena que hiere muy hondo", que lo mejor que puedo hacer es volver a convencerme de mis posibilidades, de que tengo valor y motivos para estar orgullosa de mí misma, más valor incluso que nadie, y ante todo, que por mucho palos que me de la vida no vuelva jamás a sentirme esa payasa triste que necesitó un Leo real que le golpeara la cara buscando una reacción. Valentía, entereza, amor propio, humildad y una sonrisa permanente... es todo cuanto necesito. Es todo cuanto me enseñaste.

Va por mí Leo; y por ti también, amigo.

Monday, December 11, 2006

Devorando versos...

El viento está enfadado y no me deja dormir. Ojalá soplase tan fuerte que mi habitación se desenganchara del edificio y desapareciese. Hoy tengo los huesos congelados y me molestan las pestañas. Esa noche las sonrisas y la música solo fueron agradables en el momento revival, sus manos más frías que nunca y mi cabeza estaba en otro mundo, o tal vez estaba demasiado en este. Hey angel, can we dance on the edge of this disaster? Hay demasiadas cosas naranjas, sobretodo en otoño, y tu estás en cada una de ellas. Mi mente esta llena de auroras boreales y quizá deberia mandarlo todo a la mierda...

Wednesday, December 06, 2006

Sorpresas, sin palabras...


Feliz, gracias Alberto!

:)

http://www.youtube.com/watch?v=YD0IdtjpmsI

Tuesday, December 05, 2006

Nada nuevo bajo el sol...

"En cualquier situación puedes hacer siempre tres cosas. Decidir hacer algo, decidir no hacer nada, o no decidir en absoluto."
No, no sé de dónde es la cita. La he sacado de los cenagales de mi memoria, así que no creo que llegue a saberlo nunca, pero creo haberla escuchado en alguna película. Sólo la escribo (además de para parecer una intelectual) porque me he dado cuenta de que casi siempre nos acogemos a la tercera opción. Por término general, siempre procuramos esperar, posponer las decisiones hasta saber qué es lo correcto, mirando de reojo lo que hacen los otros.
Es parte de nuestra naturaleza. Un camino nuevo da mucho miedo. Por eso, siempre esperamos a que otros den un primer paso, para después seguirlos. Hacemos siempre cosas que otros han hecho ya antes, porque si no, nos sentimos inseguros. Supongo que es también culpa de la educación que nos han dado. En el occidente primer mundista en que vivimos, siempre se nos ha dado una sensación de protección. Siempre había gente ahí para decirnos lo que teníamos que hacer, sentir, ver, obviar, respirar. Nadie estudia, trabaja, vota o va a la iglesia porque esas cosas le llenen realmente, sino porque se siente obligado de alguna forma. Y lo peor de todo es que normalmente no nos obliga la conciencia, sino el qué dirán, y eso sí que es triste.
¿No es extraño que nos sintamos más tranquilos y felices haciendo aquello que nos obligan que haciendo lo que realmente deseamos? Todo lo que deseamos nos suele dar miedo. Miedo a hablar con esa chica/o, miedo a hacer ese viaje, miedo a mostrarnos tal como somos. Miedo al fracaso y al rechazo, en general. Así, en nuestra cultura de la seguridad, donde todo lo que debemos hacer/decir está ya prefijado y perfectamente documentado, donde sólo se equivoca el que no hace lo que los demás, nos sentimos perpetuamente aterrorizados. Un miedo visceral a salirnos del patrón, a hacer las cosas mal, a que esa entidad protectora que se ha convertido en nuestro nuevo Dios nos dé la espalda.
Supongo que no estoy diciendo nada nuevo, y que todo el mundo sabía esto ya desde hace mucho tiempo. Pero no viene mal verlo escrito de vez en cuando. Nos recuerda que, a pesar de saber cómo son las cosas, y que no nos gustan, no hacemos apenas nada por cambiarlas. Para acabar, y hacer un poco más erudito este post sobre un tema tan trillado, pongo otra cita, ésta de procedencia conocida (Arturo Pérez Reverte).
"Nunca hubo, como ahora, tanto gilipollas diciéndonos lo que debemos o no debemos comer, fumar, vestir, conducir, votar. Tantos idiotas creando opinión, neo-historiando, pasteleando, cediendo la palabra a otros idiotas, apuntándose a esto o a lo otro por el no vayan a creer que soy tal o no soy cual."

Las lágrimas no piden explicación, se explican solas...

Tenía ganas de gritar, de arrancarse el mundo de sus brazos, de romper las barreras y hacerse oír. Tenía ganas de desgarrar el viento y el sonido, de destrozar edificios, paredes, muros, de chillarle a todos que se callaran, que se callaran de una vez, que la dejaran en paz, que la abandonaran allí mismo si querían. Tenía ganas de llorar.Estaba harta de que todo acabara del revés y de toda aquella mierda que la rodeaba. Porqué no decirlo... Estaba harta de la MIERDA que la rodeaba. De la injusticia, de los cabreos, las niñerías, las fantasías rotas, los sueños intactos por incumplidos, las ilusiones frustradas, los desengaños constantes... No quería descubrir ni una puñetera letra más de aquella obra de teatro, no quería saber nada más de toda aquella sarta de mentiras, no quería volver a pisar aquellos caminos que transitaba, no quería nada, nada, nada, nada... Es curioso lo que pasa cuando no puedes entender lo que sucede a tu alrededor, cuando el tiempo vuela tan rápido que ya no te queda ni una mínima esperanza de regresar a aquél pasado que siempre fue y será mejor. Es curioso sentirte llena y rebosante de RABIA...

Thursday, November 30, 2006

la vida no es más que un interminable ensayo de una obra que jamás se estrenará...

Me encanta que haga frío. Tener las manos heladas y la nariz roja. Cuando hace frío el calor de un abrazo o de una sonrisa se multiplica por siete millones. Cuando hace frío la mayoría de las cosas van más deprisa o llegan antes; me refiero a las casualidades. Casualidades diminutas casi imperceptibles, pero que están ahí y te alegran el día, rompen su monotonía, como por ejemplo, ir caminando hacia tu casa, por el mismo camino de siempre y a la misma hora de siempre, pero con la compañia de alguien que tiene una plaza reservada en el corazón desde la infancia. Me refiero a esas personas que, aunque no mantengas una relación inseparable con ellas, sabes que siempre han estado y estarán ahi, arrancándote una sonrisa, ofreciéndote hilo o una aguja para coserte el corazón. Y vas andando con esa persona, bajo las caricias del sol de invierno que se ha adelantado, buscando el Otoño en cada palabra, en cada susurro de viento, en cada baldosa pisada... y terminas por chocarte. No, no te chocas contra una farola ni contra el Otoño, te chocas contra una casualidad disfrazada de puzzle. Dos piezas de puzzle unidas, a nuestros pies, que tal vez representan ese hilo de mar que nos une desde la infancia, tal vez representan tu amor por los puzzles y las pequeñas cosas que te hacen feliz, tal vez sean esos trozos de vida que has estado buscándo entre las pestañas, tal vez... Tal vez no fueran más que una simple casualidad, pero ahi está la mágia

No entres tan deprisa en esa noche oscura...

La programación televisiva, otra vez, no nos dejó opción, así que poco a poco Miguel y yo comenzamos a hablar de propósitos, ilusiones, familia, asuntos paranormales, conocidos comunes, y, finalmente, de amor. Siempre el amor. Todo los caminos llevan a Roma, y nosotros, almas sensibles, no podíamos ser menos. Él, tan sensible, que entonces comprendes porque ríe tanto y tan bien, se emociona, se altera, se mosquea (aunque no quiera que se le note) y hasta llora a escondidas de vez en cuando como avergonzado, no vaya a ser que le descubramos.
Y resulta, que, muchas veces hablando, te sorprendes con manifestaciones que darían lugar a grandes titulares de tu propia vida, como si un día abrieras el periódico, y en la página de nacional salieras tú mismo, desde un atril, diciendo "El amor hiere". O cualquiera de esas que deberían convertirse en el interior de los periódicos, y no aquello tan lejano pero tan horripilante de las guerras, maltratos, luchas de poder... etc. A veces no nos comprendemos hasta que no hablamos con un tercero, no nos sinceramos, hasta que no sale todo eso que anda en el estómago dando vueltas, o por el contrario, no nos terminamos de mentir hasta que no podemos mentirle a alguien con ojos, nariz y orejas. O ni una cosa ni la otra, simplemente te sirve para hacer revisión de verdades a medias, o de mentiras con unas gotas de verdad, dependiendo del caso.
Y yo ya ando rencorosa con la vida. A mí me vendieron la moto de que estudiando sería alguien, nadie me habló de los trabajos basuras, de las entrevistas sin respuestas y de los sueldos a cinco euros la hora. Ahora, río cuando se empeñan en definirnos a la juventud española como mileuristas con el cinturón ajustado. ¿Quién es mileurista? Un puesto respetable como recepcionista de hotel, según me comentaron el otro día, sale a ochocientos y pico euros brutos. ¿Te imaginas entonces el mozo de almacén, el repartidor de pizzas o aquella simpática rubia que deja el diez minutos enfrente del corte inglés? Por favor, que bajen esos periodistas famosos, neuronalmente inquietos y comprometidos que afirman lo del "mileurismo". Y contestará alguien que bueno, que de qué me quejo, si ahí andaba yo joven, con el mundo a mis manos y pude elegir lo que quisiera. Pude ser valiente y decir, "oye, que me gusta escribir" o "dibujar" o "ser deportista", pero claro, pudo más la aceptación familiar (¿Alguien entiende, entonces, por qué otra persona se empeña en emitir juicios de qué es lo mejor para tí? Oye, que una es joven, maleable y luego se da chocazos contra las paredes exigiendo su cuota de voluntad perdida), el conformismo y la ley del mínimo esfuerzo. El camino, llano y estipulado, que me llevaría a ser "alguien". Pues oye, no. Nunca antes me sentí más nadie y menos alguien. Y eso, es un duro ejercicio de convivencia con una misma, que fruto de errores propios o ajenos, me está desgastando como si el alma andase dando tumbos de parada en parada, de situación en situación, de lugar a lugar... hasta que termine enterrando los sueños y yendo a visitarlos cuando sea su aniversario.
Y quedaba el amor, aquella primera y última esperanza. Porque no tiene sentido negarlo, yo vivo para el amor, o gracias a él. Es capaz de anestesiarme, de dolerme, de engrandecerme y de hacerme la mayor subnormal, es capaz de darme fuerzas pero también de dejarme agotada, me hace creyente e incrédula, con todo lo demás y en todos los momentos. Se lo decía a Miguel, mi guión era el siguiente: "Chico conoce a chica, chico se enamora, chica se enamora, y viven juntos y felices para siempre". "Superando dificultades", maticé. Pero claro, se colaron historias tristes, el desamor, las dudas, el mañana sin tí, se colaron trescientas terceras personas y al final todo se hace tan impoluto, gris y sobre todo, tan triste que ya una olvida cual era el cuento, en qué creía y cuales son sus principios. "Ahora soy una de ellas", me digo cuando leo esas historias de enredos, cuando me dicen que a una pareja conocida los separó tal o cual cosa, cuando Leonard Cohen habla a la mujer del pasado en sus canciones de lentitud asfixiantes, Tom Waits canta un blues para el triste chico solitario o Fito se acuerda de los sueños que se bañan de alcohol en los bares.
Entonces, pienso, me queda mi gente, mi familia y mis amigos, los cuales renegarán de mí por acordarme cuando no tengo que acordarme. Me queda recuperar lo que creo que fuí y seré, y me queda un camino para el autoencuentro. Me quedan los abrazos y besos de Leo que tanto extraño, el equilibrio emocional de Alberto, Marta y su aparente calma vital, los consejos de Muno, el punto de locura estrambótica de Javi, el calor de mi familia, y por fin, el descanso de este mundo de alquiler que es mi vida.
Desconectaré esta semana. Ahora, la tierra de los lamentos, es, ahora, sin embargo, una tierra de esperanza emocional, una trastienda moral dónde reordenar mis pensamientos, un momento cálido dónde refugiarme. La hija pródiga vuelve envuelta en un aura de trascendentalismo y vaivenes emocionales. En el fondo, sigo viéndome como de un tiempo a esta parte. Un poco más lejos, día tras día, de lo que algún día consideré yo misma.

Wednesday, November 29, 2006

Nadie sueña ya al son de las máquinas...

Y en este apartado parece que en mi vida he tenido más suerte. He alquilado tres películas, que sin que vayan a ser de mis favoritas me han gustado lo bastante como para sentir que era dinero bien aprovechado. 9 Songs, Kolya y el Efecto Mariposa. La primera, 9 songs, es de largo, la que más me ha gustado de las tres. Es del director Michael Winterbottom (creo que se escribe así), uno de los nuevos iconos del cine indie actual, y un director que según dicen, en cada film no deja indiferente a nadie. Lo único que he visto suyo es 24 Hours Party People? un vistazo profundo a la música indie de los 70-80 a través de una pequeña discográfica. Bien, pues mucho y poco que ver con este trabajo. Mucho, porque los elementos centrales de la historias vienen unidos a base de canciones grabadas en actuaciones en directo, nueve, de los grupos indies más cool del momento (Primal Scream, Elbow, Franz Ferdinand o Dandy Warhols entre otros..) y que lejos de ser canciones cualesquiera de los grupos mencionados tienen, y mucho, que ver con la historia. Así, Winterbottom une a sus dos personajes principales encontrándolos en un concierto al comienzo del film. Después, con una cámara digital y sin ayuda de luces ni maquillaje ni nada similar, narra su historia a través de encuentros sexuales que pasan desde lo más erótico e íntimo al lado más natural y cotidiano que puede vivir una pareja(véase encuentro en la bañera o leyendo revistas desnudos en la cama). Una concepción minimalista de la historia que hace que una bucee en su imaginación a falta de recursos narrativos (de hecho, el guión fue principalmente improvisado y sacado "in situ"), pero que sin embargo, me gusta como ejercicio cinéfilo. Algunos echarán (¿echaremos?) de menos algo más de desarrollo de los porqués y una historia de amor-desamor más profunda, pero supongo que en la cabeza de Winterbottom eso es lo de menos. El sexo en la película tan explícito como real y bien tratado, hará que alguno se lleve las manos a la cabeza y la califique de "pseudoporno" con ganas de hacer ruido, pero otros se preguntarán por qué no las escenas de sexo se ruedan más veces así y menos alejadas del chabacanismo que ronda por muchas películas españolas o los clichés románticos de Hollywood. Así, entre música, poesía (las entradas en clave antártica de Matt, el protagonista) y sexo se cuenta una historia de encuentro-desencuentro entre dos jóvenes enamorados de la música. Por cierto, ella (Margo Stilley), según mi opinión claro, está bastante peor que él (Kieran O´Brien).Después he visto Kolya, que sin yo saberlo, fue una película ganadora del oscar por mejor film extranjero en el 1996, y que ahora, no sé porqué razón ha sido rescatada en Dvd por el videoclub cercano a mi casa. Habla de un músico (¿violonchelista se dice?) que tras perder su puesto en la orquesta y dejar sus clases de música, sobrevive tocando para funerales en una pequeña banda local. Por cuestiones monetarias acepta casarse de conveniencia con una mujer rusa que tiene un hijo, Kolya, de tan sólo cinco años de edad. A los pocos días, la madre emigra dejando a Kolya a su cargo. La interpretación del actor principal es creíble y te mete en el bolsillo haciendo de un músico cincuentón y mujeriego, algo cascarrabias y tacaño que ha olvidado mucha de las cosas por las que merece la pena vivir. Así surge una bonita relación entre niño y hombre que va cuajando poco a poco a medida que pasa la película y que le despiertan a Franka Louka (el prota) antiguas inquietudes y sueños por los que luchar. Buena :).Y la última que he visto es la desconcertante El Efecto Mariposa. A medio caballo entre el cine de intriga y el de ciencia ficción, la película trata sobre un niño que sufre transtornos, pequeños bloqueos mentales con pérdida de memoria y que pasado unos años parece tenerlos controlados. Nada más lejos de la realidad, puesto que con el tiempo descubre que a través de estas lagunas es capaz de viajar en el tiempo. Partiendo de esta base los guionistas construyen una rocambolesca historias con un sinfín de giros argumentales que pese a todo, está bien conseguida y te mantienen en tensión y con ganas de ver la película hasta el final. Lo extraño es que la película sufre cambios de apariencia constante y cuando parece que todo va a desarrollarse con intrigas y demás, se acerca más a una película romántica y hasta toma forma de comedia juvenil de insituto americana (en serio¡¡). A parte, se desconfia, y mucho, del protagonista principal que nos ha regalado "joyas" tipo American Pie o Colega donde está mi coche (prejuicios que tiene una). El caso es que finalmente no desentona y la película llega a buen puerto. Claro que si somos tikismikis podríamos encontrar muchos cabos sueltos en el guión, pero en general está bien enlazado todo.
Y nada, esto es de lo poco destacable que he hecho ayer tarde- noche, a parte de jugar un partido-pachanga al futbolín con unos amigos que no dudaron en calificarlo "partido a favor de la drogadicción", marujear largo y tendido y salir a despejarme por las calles de Santander, que tal y como sospechaban siguen exactamente igual que cuando las vi antes de irme hace días.

Háblame del misterio del mundo cuando estés desnudo...


Bueno, a mí lo que más me gusta es creerme muy lista y dejar pasar la vida. Además, pienso que estamos todos condenados a un destino atroz y a perder todo lo que amamos, no importa lo que luchemos. La amistad acabará en nada, los sueños nunca serán más que sueños. Por eso te necesito tanto al final del día, cálido refugio de este triste corazón, última línea de defensa contra el mundo, y otras cosas que, por pudor, no te digo.
y cuando todo parecía más sencillo se vuelve a complicaraparecen obstáculos ...habrá que respirar hondo, contar hasta tres, coger carrerilla y saltarlos. aunque ... si tenemos mucho miedo y necesitamos ganar tiempo para coger ánimos, siempre podemos tirar un calcetín ... a modo de primer salto

Sólo tenemos que abrir la puerta...

Aníbal Sabatini decía que la plenitud (o felicidad) está dentro de una habitación delante de nosotros. Sabemos que sólo tenemos que abrir la puerta y ya está...Y entonces, nos acercamos, giramos el picaporte y empujamos.En un primer momento la puerta no se abre. "Debe de estar atascada", pensamos, y empujamos más fuerte.No hay caso.Aumentamos el esfuerzo, sin éxito.Llamamos a nuestros amigos y familiares para que nos ayuden a empujar. Lo hacen. Pero la puerta no cede.Nunca dejamos de intentarlo.Nunca en nuestra vida dejamos de empujar.Y empujando, empujando, nunca nos damos cuenta...
No se trata de empujar, sino de acercar con suavidad la puerta hacia nosotros...

Tuesday, November 28, 2006

Que alientos de vida/ que fuegos de sol / que luz tan radiante / es ese el amor/...

Pasan los días de desidia y bajón que ultimamente he tenido. Pasan porque cuando me da algo de esto, intento buscarle soluciones repentinas y eficaces. Pasan porque he viajado, porque he hablado con gente y me ayuda hablar, que es algo como expulsar todo esto y darle puerta, y pasa, porque simplemente, tiene que pasar.Aún así, no creerse que no sigo echando de menos la gente que conocí o con la que compartí mi tiempo, o que se me ha pasado en un plis el síndrome vacacional profundo, ni mucho menos, pero poco a poco, se hace más llevadero. Y es que, pensado fríamente, es una gilipollez, me explico: Son problemas del siglo XX, las cosas hay que aceptarla como son, y alegrarse de lo pasado, no pensar en lo que pudo ser. Al fin y al cabo, vivir en sueños es peligroso, por ficticio, y vivir en la realidad, siempre es más terrenal y seguro, aunque aburrido. Y una tiene que contener ese mal que tiene de ir soñando con los ojos abiertos.Me dediqué entonces, a aplicar la técnica de Alberto contra esta parte del año. Y es que, para mí, hablar con Alberto tiene efectos revitalizantes y tranquilizantes, por su sencillez a la hora de ver las cosas, su trivialidad siempre bien encaminada, su comprensión... Vamos, todo una lección de forma de ver la cotidianidad en que nos movemos. Probablemente ni él sepa el bien que me hace, ni el cariño que le estoy cogiendo con el paso de los años. Total, que hablando de la técnica de Alberto estaba. Consiste en ir haciendo cosas "especiales", que tienen que ver la cotidianidad, de manera que el sentimiento de hacer siempre lo mismo se marche, y aparezca la alegría que te dá hacer cosas o bien nuevas, o que no haces habitualmente.
Y bueno, cosas que he ido haciendo para que os hagáis una idea:
- Ir con Miguel a ver Piratas del caribe II en versión original y pegarnos un atracón de palomitas en un bar.
- Hacer una salsa para el pollo recalentado, a base de limón, tomate y trocitos de jamón.
- Volver a Donosti.
- Irme a ver los discos de serie media.
- Hacer coleguitas internacionales.
- Chatear con algún miembro de HIM (haciendo sueños realidad...)
- Volver a la guitarra aún sin tener idea.
- Conocer intensamente a Skunk df al completo (sus quiero, AMIGOS!), currar con ellos y ver su "desastroso" concierto:P
- Pasear por la playa de noche.
- Leer un libro.
- Conocer a mi "familia" inglesa.
- Tener el valor suficiente para hacer una llamada.
- Recuperar a Nino;)
- Darme cuenta de que no tengo amigos, sino tesoros
Y bien, así van pasando los días, y así va pasando todo.Por cierto que hablando de asuntos del corazón, el mío pide a gritos algo así, que desestabilice, que muerda, que engañen a los sentidos, que flote, y encima todo para bien... Aunque eso, realmente, sí que es otra historia.

Monday, November 27, 2006

Tristes tiempos en los que hay que luchar por lo que es evidente...

Estaba hablando con dos compañeros de mi clase de este año y no sé porqué nos ha dado por hacer balace del año, de hablar los unos de los otros... y así darnos cuenta de que ahora empezamos todos una andadura diferente, unos con un nuevo trabajo, otros una nueva carrera y otros simplemente han decidido tomarse un año sabático y disfrutar después del agobio de exámenes y el stress al que nos hemos enfrentado todos los últimos meses universitarios.La táctica, o la estrategia, que diría Benedetti, era reinventarme transformada en un personaje nuevo, dejar de lado mis neuras, histerias, bajezas y grandezas, mis vicios y defectos y hacer de mí, lo que realmente me gustaría ser. Así los años de carrera medio salieron bien. Desde dentro, o mejor dicho, desde fuera, ya que yo misma he permanecido casi ajena a la opiniones generales de todos sobre todos, parece que mi imagen fue la de una persona irónica, alegre, con mucho sentido del humor, algo extravagante y muy segura de sí misma. Sara pensaba que era imposible verme sin sonreír, o sin hacer chistes, y que desde luego, habría que ver mis andaduras por el mundo, ya que no tendrían desperdicio (realmente, éstas, exactas, no fueron sus palabras, pero lo que es seguro es que quiso decir algo así). Sergio decía que, físicamente, aparentaba ser una persona uno o dos años más joven, pero que sin embargo, al hablar, se notaba que le daba al "coco" y sabía lo que quería. Y Javi, mi mejor amigo en clase, me dijo que pensaba que yo podía acabar con algún chico de allí si quisiera, cosa, dicho sea de paso, en mi vida me habían dicho.El caso es que estando allí, cuando a mediados del año se suponía que iba a seguir hasta el final con ese rol, me sorprendí a mí misma esforzándome en explicar lo que realmente soy, y en casi todas las conversaciones que hablaban de mi persona trataba de identificarme, rascar detrás de esa máscara, encontrar mi propio yo, y trataba también de presentárselo a todo el mundo. Sin previo aviso y sin saber porqué, después de tanta queja y tanto pedir en voz alta un cambio, luego una parte de mí surgió revolucionaria y casi enfadada, defendiendo aquello de lo que me he quejado siempre, esa parte de mi que muchas veces me planteo cambiar. Y como arrepentida por haberme traicionado de esa manera, mi "otro yo" parecía querer explicar que ni mi vida es una sonrisa continua ni un gran cúmulo de desgracias, sino más bien algo intermedio, una montaña rusa parecida a la vida de cualquier otro individuo, que aunque físicamente parezco más joven, de "coco" tampoco debo aparentar muchos más, ya que vivo en los mundos de Kris como si de una niña de diez años se tratase, soñando y disfrutando de cosas insignificantes, lloro, envidio cochinamente y muchas veces tengo celos y hasta vivo pendiente del qué dirán. Diría también que tener, no tengo ni idea de lo que quiero y que de chicos "na de na". Entonces, no habría más remedio que decir que soy enamoradiza, nostálgica, sensible, independiente, inocente, cariñosa, y también, tremendamente débil. La caja de Pandora abierta y a la luz de todos.Y es que, después de todo, quizás a estas alturas ya ni sepa ni quiera reinventarme, acostumbrada a un personaje que conozco tan bien que tantos sus virtudes como defectos son imprescindibles en mi día a día, sea cual sea el lugar donde se desarrolle. Quizás no consista en pedir, suspirar o gritar un cambio, quizás consista en, de una vez por todas, aceptarme a mí misma y tenerme más cariño, aunque haya días que me cueste levantarme y mirarme al espejo.