En "Todos los nombres", la última novela que me estoy leyendo, su personaje principal, un hombre maduro que nunca ha conocido el amor que no sea "de pago", habla con una señora viuda, una anciana. No desvelo nada del argumento con esta conversación que no ocupa un lugar preferente dentro de la novela, pero que con el simple hecho de existir, ya compensa el hecho de leerla. Dice algo así como....- Dígame, comenzaré preguntándole cuantas personas forman un matrimonio- Dos, el hombre y la mujer.- No señor, en el matrimonio existen tres personas, está la mujer, está el hombre, y está lo que llamo la tercera persona, la más importante, la persona constituida por el hombre y la mujer juntos.
(...)
Luego reflexiona sobre como se deterioran las personas en sí mismas, la tercera persona, y como existe ese "algo" flotando en ninguna parte, esperando a ser rescatado. No se, quizás se trate de otra de mis paranoias, pero creo que Saramago se convirtió en portavoz improvisado de mis pensamientos. Y no es que lo piense para el matrimonio, que ni siquiera creo en él como símbolo de amor, es que lo pienso para las parejas en general, y en un ámbito global, para las amistades.Pensándolo a fondo, yo noto esa tercera persona cuando estoy con Alberto, o con alguno de mis amigos, y creo que, como dice la novela, es la persona que se siente traicionada siempre que nuestro propio e individual yo, se antepone en exceso a ese ente común creado, y le hace algún mal. Se trata de un compendio, algo que flota en el ambiente que no tiene tacto, olor, ni composición, pero que sin embargo está ahí, se palpa. El otro día, hablando con Leo, el le llamaba Magia. Decía, que la Magia existía, en alguna parte, en algún lugar, y cuando se dan los ingredientes necesarios, sin saber muy bien como, se forma. Y si no existe, como explicas la existencia de tan variadas y hermosas historias de amor, como explicas la amistad surgida en los sitios más insospechados, la gente que después de años sin verse, son capaces de sentirse entre ellos como si se estuvieran viendo a diario, como entender que entre gente tan dispar, que procede de sitios tan diferentes la amistad o el amor prospere. Otro ejemplo, esa química que surgen entre dos personas que, sin mirarse siquiera a los ojos, pueden saber qué está pensando la otra, sin mediar palabra se comprenden, se conocen, se sienten especiales.Eso se da poco, en el transcurso de la vida, podremos contar con un número no demasiado elevado quiénes gozaban de esa satisfacción, unos pocos elegidos capaces de hacernos sentir la Magia de Leo o la tercera persona en la que yo creo. Esa tercera persona para mí, es la proyección de muchas de las cualidades de ambos, surgida de aquellas cosas secretas que pueden unir a dos o más personas, de la aceptación, el entendimiento, la comprensión, y finalmente, el amor. Creo que cuando veo las fotos de mi memoria, se ordenan y se proyectan, están mostrando siempre imágenes conocidas (es obvio), y en todas las ocasiones aparece, sin fallar, esa tercera persona invisible flotando en el ambiente. O esa magia, da igual en el fondo, como queráis llamarlo.
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