Ayer salí y no hubo nada novedoso, excepto que aparecieron Javi, Dani y Sara y debatimos sobre relaciones, amor y desamor, qué típicos estamos, y acabamos en kasa viendo "Olvídate de mí", una película de Jim Carrey y la Kate Winslet, pero cuyo principal atractivo descansa en ser un guión de Charlie Kaufman. Sabía que iba a ser una película que no me iba a dejar indiferente, ya que había leído sobre ella, luego la realidad no hizo sino corroborar lo que ya venía pensando. Es una comedia romántica, pero muy surrealista, con profundas reflexiones sobre el amor, los recuerdos y el valor de los mismos, la rutina, las segundas oportunidades... etc.Lo mejor de la película es la cantidad de situaciones que te dan que pensar que no tienen que ver con la pelicula. Mas allá de que los personajes sean magníficos, más allá del guión o desarrollo del mismo, te pones a pensar en la situación que recrea la película pero en tu vida real. O al menos, a mí me dio por ahí. Si tuvieramos la opción de elegir nuestros recuerdos... ¿Como lo haríamos? ¿Borraríamos los malos? ¿Hasta que punto sería positivo? ¿Y negativo? ¿Seríamos capaces de borrar de nuestra memoria un desengaño que llevara consigo borrar todos los momentos buenos? ¿Sería capaz de hacerlo yo misma? Y sigo pensando. Te haces un borrado de memoria que consiguiera librarte de tus propios demonios y de una tormentosa relación, pero antes has de pasar por cada momento vivido, desde ahora hacia el momento que surgió la chispa, hasta el momento de conocerse. Te haces ese borrado, pasas primero por ver como acabó tu relación, los momentos de rutina, los besos insípidos, el dolor y las lágrimas, la primera sensación de que esa no es la persona acertada, el último adiós. Pero después tienes que volver a sentir el primer beso, el primer "Te quiero", la primera noche durmiendo juntos, la primera carta de amor, la primera fotos juntos, mirar las estrellas tumbados en medio del campo.... Y así hasta el comienzo, cuando vistes sus ojos por primera vez.Normalmente en una ruptura el peso del dolor te hace enterrar todo los momentos buenos. Lo ocultas, lo niegas y sigues viviendo creyéndote tu propia visión de la realidad, tu verdad al fin y al cabo. La decepción tira más. Y echamos pestes de quién para nosotros había sido parte indispensable de nuestro mundo. "Realmente me aburría, no le gustaban mis libros, mi música... eran ridiculas sus expresiones, su sonrisa, sus mentiras piadosas...". Pero seguro que si se encontrara esta persona con la que comenzó al principio la relación chocarían en su opinión. "¿Yo? Jamás diría eso de tí, lo siento". Al final da la sensación de que si no le dices lo siento a alguien, sí que lo tienes que hacer contigo misma.Yo nunca he hecho una revisión de mis relaciones serias, ni ganas que tengo, pero aunque duela jamás borraría los recuerdos, al fin y al cabo, es lo que nos hacen ser la persona que somos actualmente. Algunos recuerdos no se manchan por el hecho de que siga la historia. Hay recuerdos buenos, malos y otros regulares, y tenemos que aceptarlo como tales. Porque esta película, no es, ni más ni menos, que una historia que nos dice que no podemos enterrar el amor ni el desamor. Algo tan simple, en forma de metáfora.También te hace pensar en las segundas oportunidades... ¿Quién me dará otra oportunidad? De eso también hablaría largo y tendido, pero eso, eso ya lo dejamos para otro día, hoy estoy ya cansada.
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