Aníbal Sabatini decía que la plenitud (o felicidad) está dentro de una habitación delante de nosotros. Sabemos que sólo tenemos que abrir la puerta y ya está...Y entonces, nos acercamos, giramos el picaporte y empujamos.En un primer momento la puerta no se abre. "Debe de estar atascada", pensamos, y empujamos más fuerte.No hay caso.Aumentamos el esfuerzo, sin éxito.Llamamos a nuestros amigos y familiares para que nos ayuden a empujar. Lo hacen. Pero la puerta no cede.Nunca dejamos de intentarlo.Nunca en nuestra vida dejamos de empujar.Y empujando, empujando, nunca nos damos cuenta...
No se trata de empujar, sino de acercar con suavidad la puerta hacia nosotros...
0 Comments:
Post a Comment
<< Home