Escupiendo palabras

No me importa lo que pienses, lo que digas, lo que hagas porque todo me da igual...

Sunday, February 24, 2008

Olvidar para siempre el reloj, caminando hacia al atardecer, como un niño jugando otra vez...


El otro día hablaba de las drogas duras y sus efectos, "que deben ser muy placenteros si consiguen enganchar a tanta gente", pensé. Anótese que quién estas lineas subscribe no ha probado droga alguna que no sea alcohol o algo de tabaco, es decir, que estoy limpia chicos :P. En fin, que yo respeto mucho al que hace uso de las drogas para encontrarse mejor, como método de estimulación o sea cual sea el beneficio propio que le saque. Otra cosa es el trapicheo y demás. Evidentemente, para conseguir drogas, y más ilegales, alguien debe distribuirla, y como estamos en el mundo en el que estamos, pues es normal que haya quien saque beneficio del sistema implantado. Vamos, que apruebo que cada uno haga lo que quiera con su cuerpo, pero como casi todo, el abuso implica ciertos riesgos.Hoy me topé, por 3ª vez en mi vida con "Trainspotting" medio empezada, sí, aquel excelente clásico del cine independiente encabezado por un Ewan MacGregor irreconocible y jovencísimo que da vida a un adolescente Yonki, con unos compañeros macarras, extorsionadores, ladrones y sin escrúpulos al que llama cariñosamente "amiguetes". La peli supone un bombazo en los 90 (en nuestro país no) y se convierte desde entonces en peli cuasi de culto y referencia del cine que tratan las drogas. Que dicho así no supone ninguna novedad, pero lo peculiar de la peli es como trata un tema tan tabú y oscuro como son las drogas con naturalidad y hasta sentido del humor. Se apoya en una narración estupenda, y Voilá, ya tenemos clásico underground independiente. Y para el recuerdo la escena que Mark (Ewan MacGregor) pasa en su cuarto "el mono".Analizo, y "Requiem por un sueño" tiene grandes paralelismos con esta cinta. Ambiente semisuburbial, juego de cámaras para simular los efectos en los estupefacientes, personajes ansiosos de una vida "normal", dinero, sexo, oscuridad, recaidas.. Pero a mí sin embargo, ésta me gusta más. Más claustrofóbica, oscura, impactante y también trata el tema de las drogas en personas mayores, que también existen. ¿Y a qué viene esto? Ah¡ Pues a que en el fondo en ambas películas los protagonistas tienen sus sueños, normales por otra parte (en Trainspotting Mark quiere una televisión, una pisito, una vida como la de todos los ingleses de clase media, y en Requiem por un sueño quieren salir en un concurso de televisión y una tienda de moda), que las drogas les supone un subidón grandísimo y placentero, pero realmente también les ayuda para evadirse de su cruda realidad aunque eso les suponga autodestrucción y entropia. Total, que si las drogas vale para evadirse de la realidad yo me borro por mucha curiosidad que tenga , porque contenta estoy con mi realidad, y a parte no sé que me puede aportar que no pueda hacerlo una charla con mis amigos, deporte, una buena película, la música... Cuestión de probarlo?Lo curioso es que esta noche quizás acabe bebiendo, otra droga, vamos."Después del humor negro, hay que ser valiente y despertar y vivir como vive la gente, hay que ser valiente amigo, tengo que volar..."

Thursday, February 21, 2008

Lucha Interior...


Cada mañana reescribo mi autobiografía, examino los lugares que visito, y me planteo si en el futuro ésto lo recordaré con tal intensidad como para escribirlo.
Y es que, todos, de alguna manera u otra, siempre echamos la vista atrás y buscamos en lo más profundo de la memoria esos acontecimientos que nos marcaron. Luego, acto seguido, buscamos lugares, personas, conversaciones, alguna cita de tal o cual persona, el mejor recuerdo de la infancia, el primer beso… y todas clase de momentos que puedan crear una estructura biográfica.


En la antesala del fin, se acumulan en la mesa-camilla fotos, libros, diapositivas, cuadernos, algún vídeo… Se hace revisión y se plantea volver a los lugares donde una fue feliz. El pueblo de los abuelos, la calle donde nació, el parque donde jugaba de pequeña, la ciudad donde estudió o aquella calle donde se cruzó con esa persona a la que no invitó a tomar un café y todavía ahora se arrepiente de no haberlo hecho.


Los recuerdos son parte inseparable, y tenerlos guardados en papel puede llegar a ser un salvoconducto que alguna vez nos salve y regale una sonrisa cuando el resto de tu memoria no sea más que una mirada gris a ningún lugar.


La autobiografía se escribe a golpe de mirada, aunque en mi caso, lo guarda cada día en pequeñas hojas de libreta roja; recuerdos y textos descriptivos en tres párrafos por semana. Saco a relucir mi necesidad imperiosa de ser humana, ésa que nace en lo profundo del recuerdo y persigue cada día, ansiosa de contar; y llegado el momento leer para arrancarnos a nosotros mismos esa sonrisa que no sabes que significa realmente.


Quizá en las palabras nazcan los recuerdos, o de ellas se instaure la forma que luego juega en nuestra cabeza. O a lo mejor, todo ésto de la autobiografía sea sólo una tontería que se escriba en una mañana con cierto color a nostalgia. Pero quiero pensar, que cuando escribo en esta libreta roída, me estoy encontrando con alguien desconocido, alguien que bien podría ser yo misma..

Mi TemPesTaD....


Después de arduas negociaciones por fin se confirmaaaa!!!


STRAVAGANZZA + BRIGANTIA


Viernes 4 de Abril a las 21:00 horas. Sala Heaven, Cacidedo de Camargo.


12 € anticipada, 15€ taquilla. Ya os informaremos de los puntos de venta.




Wednesday, February 20, 2008

Recámara...


Es evidente que este momento llegaría: ahora estás a punto de caer, y ya no eres tú la que habla sino esa angustia de saber que en cuanto toques el suelo se echarán sobre ti como lobos hambrientos. Te preguntas en qué parte de la película te levantaste dejando el patio de butacas desierto, y qué tienen que ver ellos en este final de la escapada. Al fin y al cabo, sólo se limitan a vivir la vida que dejaste a medias junto a la nevera, la descargan como un revólver contra el suelo, sin saber que hace ya mucho tiempo que te diste la vuelta tapándote los oídos. Ya ni siquiera puedes decírselo a los ojos, tan sólo lo pones por escrito y vas dejando copias en cada buzón que encuentras, siempre amaneciendo en camas ajenas. Hubo una época en la que era divertido poder decidir cada paso que dabas, sentirte un punto más sobre el alambre, iluminada por los focos, pero todo lo bueno se acaba, deja una espina amarga, y lo peor es que nadie te avisa cuando estás perdida, todos reducen la velocidad y esperan para verte rodar. Estás en el punto exacto de no retorno, de entre todas las opciones, lo más inteligente sería lanzar una moneda al aire para elegir de qué lado prefieres desplomarte. De todas formas, yo no le daría demasiada importancia a todo eso; nunca te preocupó cómo quieres ser recordada. Es tu estilo de vida: cuanto más alto subes, más cuchillos te esperan abajo...

Sunday, February 17, 2008

Café Amargo...

Dejó el café pagado por adelantado y se ubicó en el mismo rincón de siempre, rodeado de esos rostros anónimos que suelen visitar a diario el bar a la hora del desayuno. Hojeando el periódico, la página de las esquelas lo plasmaba bien claro, había muerto hace dos días, y hoy se celebraría una última misa en su honor. Sorprendido, pensó que se trataría de un simple error tipográfico, o una de esas perversas coincidencia con las que te obsequia el destino, pero tanto el hecho de que su DNI indicaba que sus propios apellidos eran demasiados peculiares como repetirse en el mismo orden en algún otro ser humano, como el hecho de que los nombres de sus familiares figuraran abajo situados, dejaban, cuanto menos, un atisbo a la duda.

Nervioso, marchó dirección a su pequeño piso situado en las afueras de la ciudad. Quince minutos después se encontraba frente a frente con la puerta. Estaba completamente cerrada, tal y como la dejó esta mañana. Abrió más cuidadosamente de lo normal, como si fuese a molestar a alguien que estuviera durmiendo, dejó las llaves sobre la mesita de la entrada y avanzó por el corredor hacia la sala de estar. La única persona presente en el piso era él mismo y así lo atestiguaba el abrumador silencio reinante en el ambiente. El contestador indicaba que contenía mensajes almacenados. Al pulsar el botón, el aparato comenzó a vomitar mensajes uno tras otro, “Era una gran persona”, “Os dejo mi más sincero pésame”, “Una terrible dolor nos acompaña en estos momentos…”, “sé que son momentos difíciles, si podemos ayudar en algo…”. La mayoría empleaban el pasado como manera de referirse a los hechos.

Convulso, trató de apoyarse en el sofá para asimilar lo ocurrido, pues casi no podía sustentarse y mantener el equilibrio. Entonces, desde ahí, y como guiado por un misterioso sexto sentido, comenzó a fijarse en las fotos situadas en una de las mesas más cercanas al sofá. En una de ella, su mujer e hijos posaban sonrientes, y él apenas conseguía esbozar un gesto amable. Había sucumbido a una vida ordenada bajo los parámetros que su educación familiar y social le inculcaron. Al lado, otra foto reflejaba su infancia, jugaba con su hermano en la arena de una playa cercana. Era una instantánea feliz, en blanco y negro, de otros tiempos. “Quizás sea cierto, aunque parezca increíble, quizás esté muerto. Muerto en vida, como los zombies. Quizás, esta no sea más que mi última oportunidad de cambiar, de volver a sonreír como en esa foto. Quizás el destino haya querido regalarme esta última oportunidad”.

Entonces, presuroso, desempolvó una de sus viejas maletas, la extendió sobre la cama y comenzó a introducir toda clase de ropa en su interior. Acto seguido, acumuló todo el dinero en metálico que tenía disponible y lo guardó en su cartera, junto a los documentos personales. No tardó en asearse, pues tan solo le ocupó unos instantes. Cogió la maleta y la cargó sobre sus hombros. Antes de salir por la puerta, echó la vista atrás. De un golpe de vista despidió a todos y cada uno de sus recuerdos. Ya no se preocuparía por facturas, dinero ni continuas peleas conyugales, no vería más a los jefes y ni siquiera volvería al mismo bar. Empezaba un nuevo proyecto, una nueva ilusión, una nueva vida. “Realmente no he muerto, he vuelto a nacer”, se dijo al cerrar la puerta.

Saturday, February 16, 2008

Esplendor en la hierba

Acabo de ver "Esplendor en la hierba", la famosa película de Elia Kazan. Y bueno, tal y como esperaba, resultó ser una grandísima película, salvando algunas escenas rodadas de forma confusa o con una sobreactuación típica de la época, se sustenta en unas actuaciones soberbias, un ambiente entrañable y una ingenuidad y claridad en sus ideas expuestas que, de alguna manera, embriaga (Al menos, conmigo, lo consiguió). Pero lo cierto, es que detrás de la extraña relación de los personajes principales (sumisión, pasión, simbiosis imperfecta..etc), de los conflictos morales y sociales a los que se enfrentan, de las desavenencias entre padres e hijos, se esconde una reflexión, a mi humilde entender, más de fondo. El paso del tiempo, de la oportunidad perdida o del "momento" que ya nunca volverá. Y es ahí dónde me toca la fibra sensible. Porque... ¿Cuántas veces creemos que hemos perdido el tren que nos lleva a realizar el viaje que siempre deseamos? ¿Cuánto tiempo debemos o tenemos que luchar por conseguir llegar a la hora a la parada indicada? Lo que me parece terriblemente indignante pero al mismo tiempo realista y, por qué no, bello, es cómo los personajes se adecuan como buenamente pueden a sus nuevos roles resultados de las circunstancias que dicta el destino, renunciando con ello a sus anhelos y sus sueños. Como aceptan la realidad como algo cambiante, etéreo y amorfo, como dejan escapar sus sueños de adolescencia, que se van difuminando al final con tan poquísima trascendencia, que ya digo, me llega a fastidiar. En mi película imaginada, él, o ella, resisten las dificultades que surgen del seno familiar, de la enfermedad (morir de amor, que hermoso y que cruel) y en definitiva, del destino, para terminar diciendo, no a lo bajini, sino a pecho descubierto, cuánto y de qué manera se quieren, por los siglos de los siglos. Amén. Aunque claro, si esto fuera así, no sería "Esplendor en la hierba", sino "El diario de Noa", un tremendo bodrio amoroso muy de moda. Y claro, en el fondo, lo cruel, real y descarnado, es realmente lo que me impresiona, y lo que me hace reflexionar, y el verdadero mérito de esta película. Porque de debates sociales, de normas impuestas y resistencias varias, ya andamos sobrados, y es un terreno manido dónde hemos cabalgado con frecuencia, pero si empatizamos con los protagonistas, quizás nos planteemos nuestros propios sueños, anhelos y fantasías más ocultas, y hasta qué punto lucharíamos contra el mundo con tal de hacer de él lo que nosotros verdaderamente queremos.Y ahí puede resultar que al mirarnos al espejo, nos veamos valientes y ajenos a este rollo, o bien, por el contrario, un poco peripuestos, niños de bien con tupe o peinado de la época, y un sinfín de reproches minando el corazón, exactamente igual que Warren Beatty y Natalia Wood, Deanie y Bud, en el transcurso de esta genial película.Aunque mis ojos ya no puedan ver ese puro destello, que en mi juventud me deslumbraba. Aunque ya nada pueda devolver la hora del esplendor en la hierba de la gloria en las flores, no hay que afligirse. Porque la belleza siempre subsiste en el recuerdo.

Wednesday, February 13, 2008

En cada lamento que se hace canción, hay besos que sangran...


Mi diario virtual, este Journal, espacio en Internet, o como queráis llamarlo comenzó a escribirse hace algo más de un año. Después de un tiempo dejé de escribir con regularidad mi vida en estas páginas virtuales que me han acompañado todo este tiempo. Durante este periodo he ido relatando siempre desde mi verdad, lo que significa para mí el universo en el que me he hallado, que es, en definitiva, lo que significa para mí la vida. He relatado mis experiencias, mis quehaceres diarios, mis aventuras y desventuras (y lo que es peor, las de las personas que me rodean), he dejado patente filias y fobias, he criticado, me he autocriticado y he expuesto mi visión del mundo tal y como yo la vivo. Intentando siempre no faltar el respeto a nadie, y sobre todo, intentando no faltármelo a mí misma.



Siempre quise tener un Diario. Lo creé gracias a mi amigo Aleks, que si todo va bien y dejo de ser mala persona veré en breve, y al poco tiempo ya me veía inmersa en ese enganche que te proporciona la soledad con una misma, esos momentos donde el papel en blanco te permite ordenar tus pensamientos y vivencias. Una, siendo proclive al psicoanálisis y a intentar comprender todo lo que le rodea, usaba el diario como herramienta para ordenar mi cabeza. Me servía muchas veces para plasmar todo aquello que se quedaba entre mi cabeza, mi corazón y mi estómago formando un nódulo tan denso que necesitaba por fuerza buscarse una vía de escape. Era algo así como mi visita particular al psicólogo, me confería estabilidad emocional, y eso, en alguien con tremendos altibajos emocionales que van de días a horas, pasando por minutos, es algo así como ofrecer a un enfermo una medicación eficaz. A veces era tremendamente sincera, otras sólo servía para autoengañarme, o para intentar buscar aspectos positivos cuando me veía envuelta en una nebulosa de acontecimientos que nublaban mis deseos, mis anhelos, mis sueños, mis ilusiones. Soy consciente de que no siempre he sido la más sincera del mundo si hablamos de objetividad con respecto a lo vivido, pero sí puedo decir que este diario ha tenido un timón bastante potente durante todo este tiempo, la fuerza de los sentimientos y de mi sentido de la justicia. También, porque no decirlo, mi extremada pasión por escribir, por enfrentarme a un papel en blanco y sacar de él frases e historias que merezcan la pena. Y para terminar, otro de los motivos que me llevaron a escribir era mi decisión de combatir, de alguna manera fiable, mi mala, malísima memoria.



En este tiempo, y gracias en parte a este diario, pero sobre todo gracias a la vida, he podido, por fin, conocerme mejor a mí misma, quizás, incluso más de lo recomendable. Todavía queda trabajo en el camino, pues una no deja nunca de conocerse, pero sí que es verdad que el tiempo me ha hecho comprobar a través de sus acontecimientos facetas de mí que ni siquiera intuía y ha despetado a una Kris diferente. Y hablo de los acontecimientos, porque durante estos meses, a parte de ser los más felices y polifacéticos de mi vida, me han llevado a mil y un lugares diferentes (he viajado como nunca antes), he conocido a grandísimas personas con las que he compartido momentos inolvidables, y he pasado del mundo estudiantil al laboral, he reido, he llorado, he dejado muchas cosas en el camino, he conseguido muchas otras, me he dado cuenta de que a veces al cerrar una puerta, siempre hay otra que se abre. He aprendido a vivir el día a día, a ver el lado positivo de las cosas.


Y después de casi un año sin escribir, de mucho darle vueltas, de plantearme si era o no buena idea el retomar estas páginas o empezar otra etapa nueva, he decidido continuar a partir de aqui, volver de nuevo a escribir en ellas, aunque muchas cosas hayan cambiado respecto a mis textos anteriores todos ellos están cargados de sentimientos, de momentos buenos y malos, y de cosas vividas, asi que... por qué dejarlos que caigan en el olvido?


Los que me conocéis ya sabéis que aunque una de mis pasiones sea escribir historias, textos, relatos, mi dejadez en algunas ocasiones hace que no actualice tan frecuentemente como debería, pero bueno, prometo al menos intentarlo... Asi que... bienvenidos de nuevo a leerme:)